En la agenda regional y nacional tenemos tema pendientes y latentes de atención, son como una situación de emergencia sin atención, y se atenúa en el sentir popular hasta que como consecuencia del hartazgo: estalla en nuestras manos como una forma de exigir reacciones.

Uno de esos temas es la minería ilegal, que en el caso de nuestra región Loreto operan por el alto Marañón, en la cuenca del río Napo y en la zona del Alto Nanay, cuya peligrosidad de la actividad ya no parece importar a un determinado número de habitantes de las comunidades que se involucran y defienden a los mineros ilegales.

Es que tiene una explicación, como en el caso del cultivo de la hoja de coca es que genera empleabilidad y un ingreso económico, después de no haber casi nada, es extremadamente tentador, y mientras no haya una intervención desde el Estado desde el más alto nivel con temas alternativos, se seguirá destruyendo el entorno natural que no exige nada más que cuidados.

Hace una década este tema de la minería ilegal lo veíamos lejos, solo como un problema crítico en la región de Madre de Dios, pero ya se escuchaba de la explotación aurífera ilegal en la zona del alto Marañón, cuando en brome en broma en la localidad de San Lorenzo ya se hablaba de las pepitas de oro como forma de pago en ciertas transacciones.

Así vemos que la inmediatez para ganar dinero, hace perder las valoraciones presentes respecto al cuidado de la naturaleza como el agua de los ríos, que de seguir en ese ritmo ascendente a futuro tendremos graves problemas de contaminación de estas fuentes de agua, que finalmente usamos para las actividades domésticas diarias como en el aseo del cuerpo, en la cocina para la preparación de los alimentos, etc, etc, etc.

Es cierto que combatir la minería ilegal es un asunto muy peligroso por las mafias que invierten buen dinero, por lo que combatirla además de voluntades técnicas, necesita enormemente de logística, de articulación entre todas las instancias que la combaten, y para ello de necesita de voluntad política desde el Gobierno Nacional.

De seguir esta especie de lucha “solo por cumplir”, puede llegar el día en que los que aman su tierra se organicen y realicen las batidas para capturar a los mineros ilegales como sucedió en una zona de la región Amazonas. Si bien es una medida desesperada ante la falta de decisión firme del Estado, parece que ya no les quedaba otra alternativa. Esperamos que por acá no lleguemos a ello y que actúen ya las autoridades.

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