Vendedores continúan instalándose en la Feria Navideña de la Plaza 28 de Julio

-Es un sector de la AVIFENA 2012.

-Muchos admiran el Nacimiento Amazónico y causa curiosidad el gigante Papa Noel.

Se agotaron los puestos era la voz que corría entre los vendedores que siendo ya sábado 15 fecha del inicio de la Feria Navideña, todavía estaban en el proceso de instalar el armazón para techarlo y colocar sus mercaderías con la finalidad de ser adquiridas por el público asistente.

La gente ayer estaba empezando a llegar a la Plaza 28 de Julio que se mantiene vigilada por efectivos policiales y del serenazgo de la Municipalidad Provincial de Maynas, para garantizar la tranquilidad tanto de los vendedores como de los compradores donde generalmente es alto el porcentaje de asistencia de niños, niñas y adolescentes, quienes acompañados de sus padres u otras personas adultas acuden para comprar.

Este año la gran diferencia en la Feria de la Plaza 28 de Julio, será la presentación de un colorido show infantil, juegos con incentivos y diversas presentaciones artísticas con el doble objetivo de llamar la atención de los compradores y de brindar a las familias un espacio de sana diversión en la fiesta de Navidad y Fin de Año.

Y para tomarse fotos del recuerdo qué mejor que un símbolo de la Navidad en todo el mundo, como es el Papa Noel, instalado en la parte central de la Plaza 28 de Julio, es un muñeco inflable que llama mucho la atención por su tamaño y los colores rojo, blanco y negro, característico del mítico personaje.

Así la Plaza 28 de Julio se perfila como una gran feria vistosa y amena, que viene costando no solo una inversión sino un tremendo esfuerzo humano, logístico y tolerancia a prueba de diálogo con un grupo de la asociación de vendedores que no quiere acatar la ordenanza municipal.

Es oportuna una reflexión respecto a que vivir en una comunidad o en una ciudad implica tener derechos, deberes y obligaciones, que tienen que ser acatados en aras de una convivencia pacífica, o en su efecto objetado mediante un procedimiento permisible por las mismas normas, y no con la fuerza del insulto y la agresión física. Caso contrario nos convertimos en desadaptados y hasta en un peligro público que las fuerzas del orden están en la obligación de controlar. (DL)