Por: Pedro Esquibel Barrera

Los meses nos invaden, y viene el recuerdo con nostalgia de una mañana de lluvia cuando se desarrollaba un evento académico en el Hall de la UCP, mientras estábamos en todo el ajetreo típico de una organización, vi dando vueltas por nuestro espacio a un Chinito, miraba con certeza cada movimiento que hacíamos todo el equipo. Otro día, mientras Sergio Rodríguez, encargado de entregar los carnet de estudiantes, todo un tumulto de jóvenes, cuyas edades oscilaban los 17 a 25 años, todos en altavoz, pedían sus carnet, verifico el lugar y lo veo mirando el panorama al Chinito, siempre con una botella de agua en sus manos, lo invité para que nos dé un apoyo en este trajín, y fue así como se estaba integrando al equipo de Imagen, Protocolo y Audiovisuales, y por varios días cumplía el trabajo encomendado con responsabilidad. Semanas pasaron, visitaba la Oficina de Prensa, junto a don Luis Ramos, el Chinito ya era de casa. Se le notaba curioso en aprender temas de organización en la logística que era de arduo trabajo de horas y con resultados positivos, aunque no era de creer amaba lo que hacía, su entrega fue apreciado por muchos, y apoyo incondicional de las sesiones de fotos, alfombra roja, graduaciones, montaje de los eventos, es decir, en todas estaba el Chinito.
Amante de la pesca amazónica de los domingos muy temprano, siempre invitaba a sus amigos cercanos a la pesca con el suculento desayuno pan y gaseosa en canoa bajo el sol de Loreto. Cuando publicaba la pesca del día, “tucunaré” era una delicia, como dirían los pobladores de Santo Tomás para un pango con bastante plátano y salsa de cocona.
En don Bigote, pollos y parrillas, donde su tío Zhenbiao Luo, amable, atento y empresario exitoso, siempre nos recibía de muy agrado, tomábamos el té y largas charlar para entretener el tiempo. En ocasiones cuando Robert Rodríguez, periodista federado de la Amazonía peruana, veía al Chinito por los pasillos de la universidad, le decía, “cada vez que te veo pienso en chifa”, entre risas y bulla. Muchas veces hemos podido degustar sobre la mesa, platillos peruanos, orientales y los makis. Muy pronto se hizo amigos de los docentes, personal administrativo, era el Chinito, Chinito por todos los rincones del claustro universitario.
A parte de ser un excelente amigo, fue capaz de cultivar en él largas charlas en el Hotel Hilton, siempre con un café americano, su vida, el anhelo de ser un profesional en Administración y Negocios, sus viajes al extranjero, y siempre un consejo para nutrir el momento. Todo se fue acabando con el pasar del tiempo cuando una tarde de aquel domingo, la noticia daba la vuelta a la ciudad de Iquitos, el Chinito Sergio Luo, había fallecido. Dolor en cada segundo del alma, era un cruce de ideas de una fatal noticia al terminar la semana, dejando huellas que nunca se olvidará, dolor en el fondo del corazón y pronto consuelo. Hoy se cumple un año de tu fallecimiento, en el trabajo diario estás presente.
Sergio Luo, fuiste un gran discípulo mío, exalumno agustino, nunca te molestabas a pesar de tus rasgos orientales, nunca había resentimiento en ti, dejaste a tus grandes amigos, que en esta fecha especial te rendimos un justo Homenaje, de parte de Lam Paz, Aaron Méndez, Luis Acho, tus engreídas Ariosha Casana, Lesly Reátegui, María Grazia Pinedo, Nallelith Martinez, hoy extrañan tomarse contigo un selfie y conseguir likes en abundancia. Sólo queda el recuerdo y añoranza de la verdadera amistad, tus amigos para siempre.
¡Hasta pronto querido y recordado amigo Sergio Luo!





