- Vándalos se llevaron el motor del bote, pero afortunadamente no hirieron a nadie.

Una terrible experiencia les tocó vivir a los jóvenes voluntarios de la agrupación “Yanapachikun”, cuando se encontraban a punto de iniciar su recorrido para repartir canastas de víveres en la zona baja del distrito de Belén.
Los vándalos sorprendieron a los jóvenes de la mencionada agrupación, y los amenazaron de muerte con filudos machetes, por suerte los facinerosos no hirieron a ninguno de los jóvenes y solo se llevaron el motor de la embarcación.
Bárbara Alagón, vicepresidente de Yanapachikun, manifestó que lo sucedido no solo les significó un retraso en la repartición de las canastas de víveres, sino un perjuicio económico, puesto que la embarcación en la cual se transportaban por el río Itaya era alquilaba, así que tuvieron que pagar al propietario del bote por la pérdida sufrida.
No obstante, lo ocurrido no impidió que la agrupación cesará la labor que vienen realizando desde hace dos meses en marco de la pandemia del coronavirus, la misma que consiste en llevar canastas llenas con artículos de primera necesidad a las familias más pobres de la mencionada jurisdicción.
Alagón señala que en un inició se trazaron la meta de repartir 100 canastas de víveres, pero gracias al apoyo que recibieron, tanto por ciudadanos peruanos como extranjeros, lograron repartir hasta la fecha más de 200 canastas, las mismas que fueron distribuidas a familias de los caseríos: 8 de Diciembre, Nuevo Liberal, 6 de Octubre, San José, San Francisco y Sachachorro.
Además, Barbará Alagón señala que se encuentran evaluando la adquisición de medicinas para distribuirlas a los establecimientos de salud de los mencionados pueblos, con el fin de beneficiar a los más necesitados.
Sin lugar a dudas, una ardua labor emprendida por la agrupación “Yanapachikun”, sobre todo porque no es el primer percance que se les presenta, ya que en anterior ocasión, uno de los voluntarios fue asaltado en la zona baja de Belén, y los ladrones lograron llevarse su billetera en la cual tenía sus documentos personales y dinero, pero, pese a todo ello nunca dejaron de lado su objetivo de ayudar a las familias más pobres en estos tiempos de crisis. (R. Graicht)






