Parroquia Santo Cristo de Bagazán participó en la VII Jornada Mundial de los pobres

  • Invitó 300 almuerzos a personas que necesitan en el frontis de la casa parroquial.

La Jornada en Belén se desarrolló el último 19 de noviembre, así como en tantas otras partes del mundo católico. La parroquia Santo Cristo de Bagazán, a través del Padre Walker Dávila, tuvo fuerza con la llegada a las personas que siempre necesitan de un plato de alimento, así como a las personas de buen corazón que donaron insumos para la preparación del almuerzo.
Los agentes pastorales se hicieron presentes desde muy temprano en el lugar para preparar los alimentos que más tarde comerían personas muy pobres, que no tienen ingresos para alimentarse, en mayoría adultos mayores.
La convocatoria fue con motivo de la celebración de la VII Jornada Mundial de los Pobres. “La Conferencia Episcopal Española (CEE) y Cáritas suman de nuevo sus esfuerzos para movilizar a las comunidades cristianas y a toda la sociedad en los objetivos de esta cita anual convocada por el papa Francisco.
La idea de impulsar esta Jornada surgió el 13 de noviembre de 2016, durante el cierre del Año de la Misericordia y cuando en la Basílica de San Pedro el Santo Padre celebraba el Jubileo dedicado a las personas marginadas. Al finalizar la homilía, y de manera espontánea, Francisco expresó un deseo: «quisiera que hoy fuera la Jornada de los Pobres».
El Papa exhorta a no apartar la mirada de las nuevas formas de pobreza, como las poblaciones que viven en zonas de guerra.
En esta séptima edición, bajo el lema “No apartes tu rostro del pobre”, Francisco exhorta a no apartar la mirada de los que están en dificultad, como las personas que viven en zonas de guerra, los que no llegan a fin de mes, los que son explotados en el trabajo y los jóvenes prisioneros de una cultura que les hace sentirse fracasados. “Todos son nuestros prójimos, necesitamos un compromiso político y legislativo serio y eficaz”, asegura el Santo Padre.
“Los pobres -escribe Francisco- se vuelven imágenes que pueden conmover por algunos instantes, pero cuando se encuentran en carne y hueso por la calle, entonces intervienen el fastidio y la marginación”. Sin embargo, la parábola del buen samaritano, subraya, interpela el presente.
“Delegar en otros es fácil; ofrecer dinero para que otros hagan caridad es un gesto generoso; la vocación de todo cristiano es implicarse en primera persona”, recuerda el Pontífice.
La precariedad laboral, los trabajadores pobres, las víctimas de accidentes laborales son también para Francisco serias llamadas de atención sobre el “desorden ético” que marca el mundo del trabajo.
En medio de estas dramáticas situaciones de pobreza, el Papa destaca especialmente una: la que afecta a los jóvenes, que viven “engañados por una cultura que los lleva a sentirse “incompletos” y “fracasados”.
Esta convocatoria es una nueva oportunidad para reflexionar sobre cómo dar una respuesta adecuada que lleve alivio y paz a tantas personas, dejadas a merced de la incertidumbre y la precariedad”, remarca el mensaje del papa. (LMHL).