- Lema en el que se centra el área de conservación: “El bosque de Huayo”.
Un área privada de conservación ubicada en el kilómetro 13.8 de la carretera Iquitos – Nauta, que busca crear conciencia sobre el cuidado de las áreas verdes y la naturaleza de manera entretenida y dinámica para que así pueda ser comprendida y apreciada desde los más pequeños hasta los más grandes.
“En una encuesta que hemos realizado hace dos años, detectamos que el 70% de los niños de la ciudad de Iquitos, nunca han visitado el bosque. Lo que resulta siendo muy triste, qué viviendo en Iquitos, la ciudad más grande de la Amazonía peruana; cuente con nuevas generaciones que no estén vinculadas con la Amazonía, entonces, no podemos desarrollar identidad ni amor a la naturaleza.
El objetivo del parque es que los niños conozcan y por eso también está abierto al público. Ya que parte de la educación de los niños está acompañada de la educación de los padres y así mismo generar un espacio turístico que se pueda difundir a los visitantes todo lo bonito que tenemos en la Amazonía.
Dentro de los atractivos está el circuito etno-botánico que es la historia de la Amazonía narrada por las plantas, el bosque de Huayo que está lleno de esculturas gigantes de seres mitológicos amazónicos hechos de madera muerta, recolectada del bosque al que se les da una segunda oportunidad de existir, pero a través del arte que inspire a la conservación.
Encontramos el set de grabación de los cuentos de Huayo en medio de la selva y finalmente el acuario educativo del paiche para conocer un poco de nuestras especies amazónicas y como conservarlas” fueron las palabras de Javier Velásquez Varela, presidente de la asociación.
El recorrido es de una hora y media dentro de la selva y el costo sumamente austero, al alcance del pueblo. El Bosque de Huayo reabrió sus puertas al público para seguir impartiendo conocimientos de manera divertida y entretenida.
Del mismo modo, cuentan con un programa de voluntarios que se reabrirá a partir del mes de noviembre para diferentes edades y de esa manera aprender el diálogo interpretativo con la naturaleza. Y es que la naturaleza muy aparte de brindarnos una infinita belleza ante nuestros ojos, nos da oxígeno, medicinas y vida.
Sin embargo, muchas veces somos nosotros mismos quienes no la cuidamos y mucho menos conocemos de ella o nos interesamos en conocerla. Loreto es el departamento más grande del Perú y es conocido como “el pulmón del mundo”. Aprendamos a cuidar y conocer lo nuestro, pues tal como lo dice el lema del bosque de Huayo: “Nadie cuida lo que no ama y nadie ama lo que no conoce”. ¿Cómo podemos amar la naturaleza si no la cuidamos nosotros mismos? (Texto y Fotos: Micaela)









