- Según el Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef)

Sin duda alguna Loreto fue una de las regiones con mayor índice de infectados y de mortalidad por COVID-19. Según el grupo Prospectiva, la tasa de reproducción de la enfermedad -que mide el número de contagios que produce un infectado- sería menor a 1, con lo cual ésta empezará a descender.
De acuerdo a información oficial del Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef), las muertes totales en Loreto mostraron una subida marcada desde mediados del mes abril y alcanzaron su punto más alto el 4 y 5 de mayo, con 44 muertes diarias, y luego bajaron en los días posteriores. En lo que va de junio, hay 13 muertes diarias en promedio. Luis Runciman, decano del Colegio Médico de Loreto, afirma que la región ha pasado la etapa más cruda de la pandemia y alcanzó la meseta de contagios, según lo que observa en los hospitales de Iquitos.
“El número alto de muertes se dejó de mirar desde la última semana de mayo. Hay menos fallecidos que en los dos meses anteriores. También se debe considerar que muchas personas no van al hospital, prefieren atenderse en sus casas”, explica.
Asimismo estima que, a la fecha, el 70% de la población de Iquitos se habría infectado -de forma grave o asintomática- con lo cual la ciudad ha alcanzado la inmunidad natural o de rebaño; es decir, cuando suficiente gente posee anticuerpos para detener la transmisión del mal. “Se observa una disminución de mortalidad cuando más del 60% de una población se contagió. En Iquitos, la mayoría lo ha hecho y han alcanzado la inmunidad de rebaño. Esto no es gracias a la acción del Gobierno, sino a que el virus ya no tiene a quién más infectar. Las pocas personas que quedan por contagiarse lo harán en las próximas semanas”, precisa el galeno.
De otro lado si bien Iquitos ha pasado la fase más crítica, la ola de contagios se trasladaría a las siete provincias restantes, que actualmente reportan el 33% de contagios. Un caso especial es el de las comunidades nativas ubicadas en zonas remotas y que carecen de servicios básicos. Luis Pérez Rubio, presidente de la Organización Regional de los Pueblos Indígenas del Oriente (Orpio), señala que la mitad de las 1.600 comunidades loretanas tiene casos de COVID-19: “Nuestros hermanos varados en Iquitos y otras ciudades regresaron a sus comunidades empujados por el hambre, sin ningún tipo de tamizaje. Esto llevó al contagio y ahora no cuentan con atención médica ágil”.
El dirigente pide mejorar las capacidades logísticas para trasladar ayuda a comunidades fronterizas. “Hay que implementar puentes aéreos desde Iquitos hasta Güeppí, en la frontera con Ecuador y Colombia, o en zonas como 12 de Octubre, en la cuenca del río Tigre, o Pantoja, en la cuenca del Napo. Allí se desconocen las medidas a tomar; es como si recién empezara la pandemia”, expresó.






