Según el Instituto Nacional de Salud Mental
*¿Qué política aplicarán para mejorar el tremendo problema?
Desde hace buen tiempo este medio de comunicación ha venido alertando a las autoridades de salud, así como organizaciones civiles en cuanto al descuido grande que se tiene para con las personas mentalmente alteradas. Acá aprobaron el modelo argentino no manicomial, lo que permitió que muchas personas que se venían recuperando en el Centro de Rehabilitación Mental, ubicado por la zona de Santo Tomás, fueran sacados para llevarlos al hospital regional y después devolverlos a sus casas o centros cerrados en la ciudad.
El tiempo viene demostrando que ha sido un craso error. Hoy más que nunca en las calles se visibilizan a personas con la mente extraviada que antes estuvieron en dicho centro. También han aparecido nuevos “personajes” en escena. Sin embargo, ellos solo son la muestra de quienes han perdido la mente en extremo porque existe otro porcentaje de ciudadanos que están a punto de perderla o que no saben cómo manejar su psicología frente a los retos difíciles que le pone la vida.
Y así lo ha demostrado el Instituto Nacional de Salud Mental, quien ha dado a conocer el tema escalofriante que Iquitos le sigue a Ayacucho en casos de depresión, ansiedad, violencia familiar, que ocasionan la alteración del cerebro. Y eso que Ayacucho ha tenido un periodo sangriento que dejó cicatrices en todos sus hijos. Terrorismo que no se registró en Iquitos, aparentemente una ciudad bastante tranquila por aquella época.
Un asunto bien difícil, empezando que muchas veces las personas (en la mayoría de los casos) no aceptan tener problemas mentales o psicológicos, se niegan asumir un tratamiento a través de profesionales porque aseguran “no están locos”. Y no es cuestión de estar locos, sino más bien de prevenir la salud mental a través de los entendidos en el tema.






