-El Hotel Palace 100 Años después podría ser recuperado
Inaugurado el 10 de junio de 1912, hoy se encuentra agonizante. Una arquitectura, una obra de arte, el único palacio en la Amazonía que tiene tanta historia de la época de caucho. «Un Palacio en Iquitos» titulaba el artículo publicado en el diario ‘El Loreto Comercial’ de propiedad de Jenaro Herrera Torres, el jueves 09 de noviembre del 1,911, y daba cuenta que la construcción del edificio más lujoso y elegante de la Amazonía iniciada en octubre del 1,908.
Construcción que fue dirigida por el ingeniero civil peruano Samuel Young Mass y el arquitecto catalán José Altamira y Motta, trabajos que culminaron en junio del año siguiente. El 10 de junio de 1912, Don Otoniel Vela, uno de los caucheros más importantes de la época y propietario del edificio, inauguró el Hotel Palace completamente europeo en medio de la selva amazónica.
Los más finos materiales traídos desde Europa: azulejos pintados a mano en Sevilla y Lisboa en varios diseños y tonalidades, escalera de mármol de carrara, balcones de fierro forjado, molduras vegetales, cortinas y encajes belgas y hasta el mobiliario y la vajilla traída de Inglaterra. La carpintería era de madera fina que fue traída desde la fábrica Puritania de propiedad del acaudalado empresario, ahora yacen en su estructura, su diseño.
«El edificio de 3 plantas y torreón esquinero contaba con establecimientos comerciales y almacenes en su planta baja. En el segundo piso oficinas y el gran salón destinado a comedor. En el tercer piso se encontraban las habitaciones en un total de 30 y en el torreón, un salón para recreo y una terraza con una impresionante vista al río Amazonas. Hoy, ya no es más hotel, sino sede de la comandancia de la Región Militar del Oriente desde 1961, que con sus escasos recursos económicos no han podido darle mayor mantenimiento y aunque han cambiado algunos aspectos al interior del edificio para adaptarse a sus nuevas funciones, y su terraza ya no ve más el río Amazonas que ha variado su curso, sino al apacible Itaya, sigue en pie, agonizante como otros tantos edificios de la época, pero renuente a morir ante la mirada inclemente e inerte de los habitantes de esta ciudad», explica Gabriela Vildósola Ampuero, arquitecta de la Dirección Regional de Cultura.
Después de 100 años, hoy Iquitos ha decidido comprender la modernidad y el desarrollo con un grupo de edificios que privilegian el vidrio queriendo parecerse a otras ciudades, este edificio sigue distinguiéndose entre todos como el más representativo de principios del siglo XX.
«100 años después podemos reivindicarlo y devolverlo a la ciudad, a sus habitantes y a los miles de visitantes que pasan por el Malecón frente a él tan cerca, pero a la vez tan lejos porque no lo pueden recorrer, porque no pueden disfrutar del hermoso paisaje que desde su torreón se puede contemplar. La idea de recuperarlo, restaurarlo y montar en sus ambientes el Museo del Caucho o el Museo de la Amazonía resulta coherente y oportuna. Devolverle la vida a un edificio que le dio vida a una floreciente ciudad hace un siglo, permitiendo usarlo por todos y en beneficio de todos. Es tiempo de iniciar un verdadero cambio en nuestra ciudad, un proceso de modernización que la convierta en un lugar amable e inclusivo, una ciudad ordenada, limpia y respetuosa de su pasado que con sus errores le ha dado identidad, una ciudad atractiva para vivir, en resumen una ciudad del siglo XXI con la esencia de ser una ciudad amazónica con historia propia».
Sin lugar a duda si este patrimonio es recuperado por la sociedad civil y restaurado, Iquitos podría tener la oportunidad de tener el tan anhelado museo. Iquitos estaría a la par ante ciudades como Leticia y Manaos, ciudades fronterizas más pequeñas que la nuestra pero que revalorizan su cultura amazónica, plasmando toda la historia desde sus inicios como ciudad.
La población en general, me incluyo, espera que este proyecto de la recuperación de este patrimonio sea una realidad, sabemos que desde ya nuestras autoridades ligadas al sector cultural están en conversaciones para finiquitar este proyecto, pues proyectos culturales hay por montón, solo falta el interés de las autoridades, del sector público y privado reconocer también las necesidades en este aspecto. (MIP)






Interesante la nota y ojalá se materialice el rescate y revalorización de este hermoso edificio para el beneplácito y orgullo de todos los iquiteños y de los que no siendo de aquí, nos sentimos como tales. Ninguna ciudad en el Perú cuenta con esta herencia arquitectónica ni con la historia cauchera de Iquitos y aquí no sabemos aprovecharla, no le damos su real valor y no le sacamos el jugo.
No solo el imponente Hotel Palace debería ser rescatado sino todas las edificaciones del centro histórico de la ciudad que datan de la era dorada del caucho, que son muchas y bellas. He leído varias ideas y propuestas de mentes loretanas muy lúcidas como Enrique Rodríguez, Isaac Núñez y Gino Ceccarelli, por citar algunos, con respecto a la creación de una ruta turística cauchera basada en la herencia histórica y la riqueza monumental de Iquitos. Haría bien la Municipalidad de Maynas en citar a estos brillantes expertos y en base a ellos crear un Patronato que lleve a cabo la revalorización de la herencia arquitectónica y el legado cultural de la era del caucho, y que en coordinación con PromPerú y con otros gobiernos regionales establezcan paquetes turísticos articulados para que el turista nacional y extranjero pase más tiempo en la selva peruana, visitando desde Kuelap, Gocta o el Gran Pajatén, hasta maravillarse con un circuito turístico basado en el pasado cauchero de Iquitos, dejando de paso más plata a la economía de la ciudad.
Nota muy simpática pero que tiene un pequeñísimo error. Manaos de ninguna manera es una ciudad más pequeña que Iquitos. He tenido la suerte de vivir allá y esta urbe tiene actualmente más de 2 millones de habitantes.