La delincuencia en Iquitos está mostrando una modalidad cada vez más preocupante: grupos de sujetos que se desplazan en motos y motocarros para rodear, intimidar y asaltar a sus víctimas. El centro de la ciudad, donde diariamente transitan vecinos, comerciantes y turistas, no puede convertirse en territorio de miedo. Salir a trabajar, regresar a casa o caminar por nuestras calles no debería ser una aventura de riesgo.
Los reportes de asaltos en grupo evidencian que no estamos frente a hechos que puedan ser tratados como simples incidentes aislados. Cuando varios vehículos participan en un ataque, los delincuentes aprovechan la superioridad numérica y la rapidez para escapar. La víctima queda en desventaja, mientras los ciudadanos observan con preocupación cómo estas acciones afectan la tranquilidad y la imagen de nuestra ciudad.
¿Qué está pasando con la seguridad en Iquitos? La Policía Nacional y el Serenazgo deben explicar qué estrategias están aplicando para enfrentar esta modalidad delictiva. No basta con intervenir a algunos sospechosos después de una persecución. Se necesita inteligencia, identificación de los grupos involucrados, vigilancia en los puntos críticos y operativos coordinados que permitan prevenir los ataques antes de que ocurran.
La Municipalidad Provincial de Maynas también tiene una responsabilidad importante. Las cámaras de videovigilancia deben funcionar, las alertas ciudadanas deben recibir una respuesta oportuna y el patrullaje debe organizarse según los lugares y horarios de mayor riesgo. La ciudadanía necesita resultados concretos, no solamente anuncios de operativos que desaparecen después de unos días.
También es necesario controlar el uso irregular de los vehículos menores, verificar las placas y fiscalizar a quienes incumplen las normas, sin convertir a todos los mototaxistas en sospechosos. Miles de trabajadores honestos dependen de esta actividad para mantener a sus familias. La lucha contra la delincuencia debe dirigirse contra quienes cometen delitos, con investigaciones serias y sanciones conforme a ley.
Iquitos merece recuperar la tranquilidad. No podemos acostumbrarnos a que las manadas de delincuentes decidan quién puede caminar seguro por nuestras calles. Las autoridades policiales, municipales y judiciales deben trabajar juntas, rendir cuentas y demostrar que tienen capacidad para enfrentar este problema. La seguridad no puede quedarse en promesas: debe sentirse en las calles, en los barrios y en el centro de nuestra ciudad.
Asaltos en manada
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