

La Corte Superior de Justicia de Loreto reafirma constantemente su identidad nacional y el respeto por los símbolos patrios en el inicio de cada jornada laboral. Liderados por el presidente de la institución, el magistrado Reynaldo Elías Cajamarca Porras, los integrantes de este distrito judicial se reúnen a primeras horas de la mañana en el frontis de la sede central para rendir los honores correspondientes a la patria. Esta ceremonia protocolar se ha convertido en un pilar clave para proyectar solidez, orden y un fuerte espíritu democrático hacia la ciudadanía loretana.
El solemne acto cívico cuenta con una concurrencia masiva y el respaldo de los diferentes estamentos del sistema de justicia en la región. Junto a la máxima autoridad judicial, participan activamente magistrados, jueces, y personal judicial tanto del área jurisdiccional como administrativa. La presencia articulada de todo el equipo de trabajo no solo conmemora los valores republicanos, sino que fortalece la cohesión interna y el sentido de pertenencia en la institución antes de dar inicio a las labores de atención al ciudadano.
Esta importante tradición se desarrolla de manera obligatoria todos los lunes a las 7:30 a. m. La continuidad de esta práctica responde al estricto cumplimiento de lo establecido en el Decreto Supremo N° 127-2025-PCM, normativa que dispone la obligatoriedad de rendir honores a la patria y realizar los actos cívicos correspondientes en las distintas entidades del sector público al comenzar la semana de actividades. De esta forma, la corte se alinea de forma rigurosa con las directrices gubernamentales destinadas a promover el civismo a nivel nacional.
A través de esta significativa rutina protocolar, la gestión del magistrado Cajamarca Porras consolida los valores ciudadanos y el fervor patriótico en el oriente peruano. El izamiento del Pabellón Nacional y la posterior entonación del Himno Nacional actúan como un recordatorio del deber ético y del compromiso con la legalidad que guían las funciones de la administración de justicia. Con estas acciones, la sede loretana no solo imparte justicia, sino que también se erige como un modelo de respeto institucional hacia el país.





