No hay señal alguna que los índices de violencia e inseguridad que vive nuestra ciudad aminoren. Seguimos en lo mismo, en asaltos todos los días a centros comerciales o el ciudadano en la calle, quitándole su dinero o sus demás pertenencias como celulares y una que otra joya, a punta de amenazas y armas.
Todos los días los noticiarios de la televisión local dedican lo menos dos bloques de sus programas para informar sobre actos delictivos. No hay seguridad en ninguna parte, lo que hay son delincuentes a cada paso y así nadie puede vivir tranquilo.
Que los policías después de horas o días dan con los facinerosos y son entregados a la fiscalía correspondiente y de ahí a la calle, porque no hay el cuerpo del delito, porque no hay testigos, porque no hay evidencias, y por último porque no se denunció el caso dentro de un periodo determinado de horas. Y el delincuente sale muy campante y sonriente. Suelto en la calle vuelve a las andadas.
Los arranchadores en su mayoría son menores de edad y no se les puede castigar ejemplarmente. Es desesperante no encontrar justicia cuando más se necesita, porque la ley es así. Bandas organizadas están operando impunemente en la ciudad. Si a uno de sus integrantes se le atrapa, quedan los demás y siguen operando.
Este tipo de comentario lo estamos repitiendo reiteradamente y seguiremos insistiendo porque la seguridad de la población está entre nuestras primeras preocupaciones como periodistas, como medio de comunicación. Por eso, llamamos una vez más la atención de las autoridades para que de una vez pongan acción a los no se sabe cuántos planes ya trazados, pero nunca ejecutados por una u otra razón. Esto se está poniendo demasiado peligroso y si no se actúa hoy, las consecuencias las sufriremos mañana.






