• Respuestas no convencieron del todo porque la fiscalía no habría profundizado en los puntos principales.

 

La fiscalía de Requena viene investigando al juez de paz letrado William Alejo Cruz, esto al margen de la investigación que también le viene desarrollando en paralelo ODECMA de la CSJL.
La denunciante Yuliza Tangoa Capuena, aseguró que el juez la había rodeado con sus brazos para luego bajar las manos hacia sus glúteos, por lo que lo denunció por tocamientos indebidos y actos contra el pudor. El juez asistió al llamado del ministerio público. La agraviada no está conforme con sus respuestas.
Ante la pregunta si conocía a la agraviada, el juez dijo que no, que solo supo de ella a raíz que le interponen la denuncia. El fiscal le pregunta si tiene conocimiento si en el registro de visitas que refiere, ¿se señala el motivo de la visita? No le menciona para nada si es cierto que el vigilante de turno la llamó a nombre del juez una vez que había salido del módulo básico y ya se encontraba en la calle.
En otra respuesta el juez Alejo Cruz, expresa que la persona que lo ha denunciado está siendo utilizada por terceros y por eso señala fechas anteriores que no correspondían a su concurrencia al módulo con lo que se estaría tratando de dar apariencia de verosimilitud a su relato. “De la denuncia se advierte que ha sido premeditada y concebida con anterioridad, que según información que me han proporcionado algunas personas que no han querido identificarse, detrás de la denunciante se encontrarían intereses por procesos delicados de delitos de corrupción de funcionarios, de autoridades municipales y de un grupo de docentes que no están de acuerdo con los montos de pensión alimenticia que se vienen otorgando”.
Señalan como declaraciones poco profesionales del magistrado al mencionar a terceras personas sin dar nombres. Respecto a que se advierte que la denuncia habría sido premeditada, se desprende que da por hecho que la situación en cuestión sí habría ocurrido.
El juez también le dice al fiscal que la versión dada es reforzada por el señor Juan Carlos Pacaya Shuña, que antes manejaba su motocar de placa 6240-6L, y que termina siendo familiar de la agraviada. La agraviada afirma tajantemente que no es su familiar. Una interrogante flota en el aire ¿todo un señor juez dando a trabajar un motocarro?
Como es lógico, le dijo al fiscal que no hubo ningún tipo de acercamiento físico.