Para la conectividad local, regional y nacional, existen proyectos carreteros que están trazados o están activos como vías de tierra afirmada sin pavimentar sea de concreto o con cubierta de asfalto.
Mientras las vías no son construidas de concreto, a la gente que dice ‘que no tiene dónde construir su vivienda’, no le importa el lugar, aunque hay quienes se lanzan a invadir aún en situaciones muy precarias de conexión vial, pero ello no los libera del hecho delictivo de invadir terrenos privados.
Así se ha normalizado que cuando surge una vía, en este caso, asfaltada de la zona de Zungarococha hacia Llanchama, empiezan a aparecer los supuestos «sin casa», para ocupar y cotizar áreas, que aún, siendo del Estado, están ahí por un propósito, y no se tienen que tomar esas libertades, más todavía conociendo que se trata de organizaciones de traficantes de tierra, que utilizan y hasta se presume que pagan a personas para que se instalen como invasores, luego viene el negociado la venta de lotes.
Una vez más, preguntamos hasta cuándo se va permitir este tipo de atropellos a propietarios y desafío a la legalidad, aduciendo el derecho a la casa propia, sin una pizca de conciencia sobre el derecho que les asiste a los propietarios con títulos registrados.
Esta práctica que se presenta en situaciones como la ya expuesta, se sigue normalizando sin que se aplique de inmediato la ley con la firmeza que exige la justicia, más ahora que se cuenta con la herramienta de la administración de justicia en flagrancia, podría sentar precedente en el tema del delito por invasiones a la propiedad privada, así como exposición al peligro hasta de perder la vida a los vecinos de los lugares donde se producen las invasiones con la violencia que se conoce. Esperamos que se identifique a los autores intelectuales y a quienes en la práctica dirigen estas acciones delictivas.
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