Un recuerdo fresco del 2021: La prensa en la segunda vuelta electoral


Los canales de televisión apoyaron con una total falta de objetividad a una candidata con evidentes lazos con la corrupción.
Nunca hemos visto durante la segunda vuelta electoral entre Pedro Castillo (Perú Libre) y Fuerza Popular (Keiko Fujimori) tantas medias verdades y hasta mentiras por parte de los medios de comunicación social. Un 90% de la prensa y de los canales de televisión apoyaron con una total falta de objetividad a una candidata con evidentes lazos con la corrupción.
Se dejó de lado la veracidad de la información y se cambió por la simple especulación que conducía al morbo político y a la polarización (si votas por Castillo eres comunista, si votas por Keiko, eres de los nuestros, es decir anticomunista y liberal y por añadidura el salvador del país).
Y eso se decía en la mayoría de los medios de comunicación, otrora serios, y sin mencionar a las redes sociales, donde la batalla era más sangrienta (léase la guerra de los insultos) que ideológica o de sentido común. Muchos amigos, se desamigaron. Y hasta ahora unos se odian a los otros por no haber pateado el tablero para gritar un fraude electoral que no existió, incluso según los propios organismos internacionales.
Es que los peruanos nos hemos acostumbrado a patear la ley a nuestro beneficio y llevarlo a que el fin justifica los medios, al más puro legado Montesinista y que llaman algunos ingenuos pragmatismo. ¿Y por qué apoyaron los medios de comunicación a una candidata? Muy sencillo, por las prebendas y los beneficios que ya conocen de una derecha que nunca será nacionalista como la chilena, por ejemplo.
Esa derecha que es la culpable de que en veinte años de bonanza se olvidarán del Perú profundo. Nunca hemos visto a tan malos candidatos a la presidencia, por eso hubo un porcentaje tan importante de votos nulos y viciados, sufragios que incluso pudieron voltear la torta hacia la candidata de Fuerza Popular.
Muchos de esos votos fueron de protesta ante los medios de comunicación que no se comportaron objetivamente, nunca se ha visto a los electores tan orgullosos de su voto viciado o en blanco. Lamentablemente, la oportunidad de los medios de autorregularse sucumbió cuando le dieron cabida a una posibilidad de fraude que insultaba la inteligencia de los peruanos.
Nunca olvidaremos esa capacidad de una persona de votar en docenas de mesas diferentes y que divulgaron los medios de comunicación como una gran prueba de fraude que superaba incluso a “Flash”, el rapidísimo héroe de Marvel. Creo que los medios de comunicación no se van a recuperar de esta falta de respeto a sus lectores o televidentes (incluimos a las radios y a las redes sociales, por supuesto). Van a tener que afrontar las funestas consecuencias: el descrédito y la vergüenza y eso es peor que no participar en la torta del avisaje estatal. (DL)