

Ocurrió ayer en horas de la mañana, cuando varios usuarios llegaron a esperar el momento de su cita con los infectólogos de ese hospital. La calma reinaba en el pasillo, hasta que se rompió al escuchar a una dama gritar.
¿Qué había pasado? Algo impresionante. Jamás pensando. Creemos. Un tremendo sapo estaba en la tasa del baño exclusivo para el personal de salud femenino del nosocomio. Nadie se explicaba si es que el animal había salido por el desagüe o había saltado a la tasa.
Pasado el susto el personal de turno procedió a llamar al responsable de limpieza, quien llegó con un recogedor y una bolsa, para sacar al sapo que finalmente, fue dejado en uno de los amplios jardines del área de infectología.





