En todo el país se conmemoró ayer el “Día del Niño y de la Niña Peruana” y por esta fecha muy importante el ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Alejandro Salas Zegarra, señaló que es un día para reflexionar, pues en el país no se puede permitir que hayan niños y niñas trabajadores.
En esta última parte coincidimos plenamente con el Ministro de Trabajo, cuando refiere además, que en algunos lados son expuestos a trabajo infantil, que se les debe formar con valores y sacarlos de ambientes de violencia para protegerlos y estar con ellos.
Lo que no estamos de acuerdo con el titular de Trabajo es que se considere una fecha de reflexión cuando estamos hablando del futuro del país, pero que debemos sembrar en este presente justamente para garantizar ese futuro y así lograr un mejor país.
Tenemos que invocar y exigir llegar a la acción inmediata, porque es un tema del capital humano que no debe esperar más, se necesita que cada entidad que vela por el bienestar infantil se ponga en fuerte acción y ser firmes ante situaciones donde los mismos padres, madres y sectores de la sociedad atentan contra sus derechos.
Si bien señaló que el gobierno del presidente Pedro Castillo tiene claro velar por el bienestar y futuro de las niñas y los niños peruanos y, desde los ministerios, en lo que corresponde, siempre tener como fundamento principal el hecho de mirarlos y trabajar por ellos; todavía percibimos fríos estos propósitos.
Algo que cabe resaltar, sí es lo que el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) viene trabajando un proyecto de ley a través del cual se propone la modificación del Código de los Niños y Adolescentes con el fin de elevar de 14 a 15 años la edad para autorizar el trabajo de los adolescentes en las modalidades no establecidas en dicho código, ello acogiendo los estándares establecidos por la OIT (Convenio 138, sobre la edad mínima).
Estando en la campaña para conocer las propuestas de las nuevas autoridades de gobernación y municipalidades, no hemos escuchado compromisos de futuro gobierno en torno al bienestar de la infancia, donde oficinas como la Demuna y otros afines, tienen exiguos presupuestos para funcionar a favor de los menores de edad. Esperamos se pronuncien y los electores sepamos analizar bien antes de emitir el voto.
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¿Reflexión o acción?
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