– En el marco del curso de criminología nivel IV dictado por el Dr. Aldo Atarama Lonzoy.
Se publica la primera parte del trabajo realizado por el abogado José Luis Ucañan Gallardo en el curso de criminología del nivel IV dictado por el doctor Aldo Atarama Lonzoy, para obtener el grado de magister en ciencias penales en la UCP referente a la corrupción en el Poder Judicial de Loreto.
Parte I
INTRODUCCIÖN
Cuando empleamos corrientemente el término “corrupción”, pensamos entonces en el conjunto de comportamientos inducidos que crean un estado particular de funcionamiento irregular de las diversas instancias del Estado, situación que implica, en particular, la alteración o la modificación (cualitativa o cuantitativa) delas vías por las cuales el poder político se manifiesta normalmente.
El Estado es incapaz para responder a las exigencias de la sociedad, sus respuestas no corresponden a las expectativas de los grupos sociales o de los individuos o no respetan el procedimiento debido, muchas veces, aun cuando este procedimiento es respetado y la respuesta es la adecuada, la intervención del Estado genera, a causa de la corrupción, resultados diferentes de los que deberían producirse regularmente.
Los medios a través de los cuales la corrupción es provocada son irrelevantes: pagos ilegales, chantaje, extorsión, connivencia, exacción, es igualmente indiferente el hecho que aquellos que participan en la corrupción se encuentren dentro o fuera de la administración del Estado; lo que es decisivo para caracterizar la corrupción es la valoración que permite considerar que la actuación o la intervención del Estado no es conforme, ni en el fondo ni en la forma, a las normas establecidas previamente y de acuerdo a las vías regulares.
En la medida en que existe de manera generalizada en todos los niveles del aparato administrativo del Estado, la corrupción no produce necesariamente la descomposición del Estado, situación caracterizada por el desorden y la desorganización.
Para comprender mejor el fenómeno social de la corrupción nos parece oportuno considerar dos tipos de corrupción: de una parte, la corrupción directa y, de otra parte, la corrupción institucionalizada, se habla de corrupción directa cuando en los comportamientos concretos e individuales, los autores, las víctimas, el objeto y los móviles pueden ser identificados o determinados claramente; dichos comportamientos están frecuentemente tipificados como delitos o faltas y los responsables deben ser, en principio, objeto de procesos penales.
Esta percepción directa y personal de la corrupción es posible, sobre todo, en el nivel inferior o intermedio de la jerarquía administrativa, esto se debe a que las tareas de los funcionarios y servidores en este nivel consisten básicamente en ejecutar las decisiones tomadas por los altos funcionarios.
En cuanto a la corrupción institucionalizada se tiene en cuenta, primero, la distorsión significativa que existe entre la sociedad que formula exigencias y el Estado que no puede o no quiere responder convenientemente a las mismas.
Cuando empleamos corrientemente el término “corrupción”, pensamos entonces en el conjunto de comportamientos inducidos que crean un estado particular de funcionamiento irregular de las diversas instancias del Estado, situación que implica, en particular, la alteración o la modificación (cualitativa o cuantitativa) delas vías por las cuales el poder político se manifiesta normalmente.
El Estado es incapaz para responder a las exigencias de la sociedad, sus respuestas no corresponden a las expectativas de los grupos sociales o de los individuos o no respetan el procedimiento debido, muchas veces, aun cuando este procedimiento es respetado y la respuesta es la adecuada, la intervención del Estado genera, a causa de la corrupción, resultados diferentes de los que deberían producirse regularmente.
Los medios a través de los cuales la corrupción es provocada son irrelevantes: pagos ilegales, chantaje, extorsión, connivencia, exacción, es igualmente indiferente el hecho que aquellos que participan en la corrupción se encuentren dentro o fuera de la administración del Estado; lo que es decisivo para caracterizar la corrupción es la valoración que permite considerar que la actuación o la intervención del Estado no es conforme, ni en el fondo ni en la forma, a las normas establecidas previamente y de acuerdo a las vías regulares.
En la medida en que existe de manera generalizada en todos los niveles del aparato administrativo del Estado, la corrupción no produce necesariamente la descomposición del Estado, situación caracterizada por el desorden y la desorganización.
Para comprender mejor el fenómeno social de la corrupción nos parece oportuno considerar dos tipos de corrupción: de una parte, la corrupción directa y, de otra parte, la corrupción institucionalizada, se habla de corrupción directa cuando en los comportamientos concretos e individuales, los autores, las víctimas, el objeto y los móviles pueden ser identificados o determinados claramente; dichos comportamientos están frecuentemente tipificados como delitos o faltas y los responsables deben ser, en principio, objeto de procesos penales.
Esta percepción directa y personal de la corrupción es posible, sobre todo, en el nivel inferior o intermedio de la jerarquía administrativa, esto se debe a que las tareas de los funcionarios y servidores en este nivel consisten básicamente en ejecutar las decisiones tomadas por los altos funcionarios.
En cuanto a la corrupción institucionalizada se tiene en cuenta, primero, la distorsión significativa que existe entre la sociedad que formula exigencias y el Estado que no puede o no quiere responder convenientemente a las mismas.
SITUACIÓN ACTUAL
Ante la imposibilidad de describir, aun de manera esquemática, la amplitud e intensidad, actuales, de la corrupción en la sociedad y Estado peruano, nos limitaremos a señalar algunos de sus aspectos. Respecto a la administración pública y en razón al origen y evolución del aparato estatal, no sorprende que los empleados y funcionarios públicos sean considerados como personas incapacesde solucionar los problemas nacionales y que actúan frecuentemente motivados por la obtención de beneficios indebidos. Los ejemplos de corrupción en la administración pública son numerosos. Tienen relación con el funcionamiento delas licitaciones y adjudicaciones; la defraudación de los fondos públicos o de los recursos humanos y materiales del Estado, así como con el fraude fiscal.
Un caso notorio de corrupción institucionalizada es el de la administración de justicia. Todo empleado, funcionario o juez es considerado susceptible de ser sobornado. Lo mismo, a todo procedimiento o decisión se le atribuye un precio determinado. En las zonas rurales, la administración de justicia está estrechamente ligada al poder local. Los campesinos e indígenas no tienen las mismas posibilidades de acceder a la justicia. En la administración de justicia, no se distinguen claramente los pagos ilícitos de los que no lo son; el abogado es un intermediario necesario para encontrar una “solución” y no un auxiliar de la justicia; los peritos son pagados por las partes interesadas ya que el Estado no tiene los medios para hacerlo.
La descomposición moral de la policía es probablemente uno de los hechos que más ha marcado la conciencia social. Actualmente la población tiene la sensación que la policía no cumple su función de proteger a las personas, los bienes y la seguridad pública. En efecto, no solamente ésta es ineficaz sino que sus miembros son con frecuencia autores de delitos graves (tráfico de drogas, robos, secuestros, chantajes, lesiones, homicidios, etc.). Es frecuente, por ejemplo, que los campesinos y comerciantes paguen gratificaciones a los policías para asegurar su protección o evitar amenazas. La crisis económica, el tráfico de drogas y el terrorismo han agravado la situación.
Los bajos sueldos favorecen la corrupción no sólo de los agentes o subalternos sino también de los mandos superiores. El ejemplo más claro es el de la colusión de oficiales de alta graduación con malhechores y traficantes de drogas. Estos han logrado infiltrar a la policía así como a otros sectores del Estado.
Esta revisión esquemática, nos permite confirmar que la corrupción es un fenómeno social de orden político y económico. Su explicación no puede hacerse sin indagar sus orígenes en la historia de cada sociedad. No se puede pretender darle una respuesta única. Esta afirmación evidente nos permite rechazar la idea, bastante extendida entre los juristas y políticos latinoamericanos, que considera al derecho y, en particular, al derecho penal como el instrumento eficaz de lucha contra la corrupción. La elaboración de leyes penales cada vez más severas, las reformas del sistema judicial, resultan siendo al final de cuentas medios tendientes a ocultar una realidad que se desea conservar para mejor aprovechar de ella. Como en el periodo colonial, “la ley se acata, pero no se cumple”. La solución es, por tanto, más de orden político y social que jurídico penal.
DEFINICION
La corrupción se define como la acción o efecto de corromper, alterar y trastocar la forma de alguna cosa, viciar, pervertir, sobornar o cohechar a una persona o autoridad.
La corrupción tienen asidero, en aquellos funcionarios públicos que se valen de las necesidades de la comunidad, para utilizar su cargo como un instrumento de manipulación y obtención de beneficios personales; es así, la fama que han tenido los funcionarios público es de ser personas poco productivas y en algunas oportunidades de proceder deshonesto, son como una ¨clase aparte¨ que convive con el sector privado, pero que no ha podido homologarse a éste.
El demorar deliberadamente un proceso o procedimiento es una práctica corrupta, es tan sutil la manera en que se puede llevar a cabo y se cuenta con coartadas que hacen ver lo ilegal como legal, tal práctica continua haciendo eco en aquellos funcionarios, que llegan a tener la certeza de que jamás se comprobará su acción fraudulenta.
Al existir la duda y la sospecha de que alguien es corrupto, da pie para no creer en él y separarlo del cargo que le permite realizar tales prácticas, reubicándolo en una área que se podría denominar de bajo riesgo, es decir que su trabajo no tenga contacto directo con los usuarios.
Otra práctica inmoral de los funcionarios públicos, es la negligencia en el cumplimiento del deber y de responsabilidad en todas las actuaciones, se presentan funcionarios de alto rango que han sido hallados culpables de enriquecimiento ilícito.
Dentro de este orden de ideas: la corrupción es uno de los grandes flagelos del presente siglo y genera desconfianza a la opinión pública en los servidores del Estado. Los efectos negativos de la corrupción influyen en la economía, específicamente en los gastos del gobierno (…) la moralización de la administración pública es prioritaria.
La corrupción es un problema que alcanza altos niveles en comparación con países de similar desarrollo, sin embargo, el país ha modificado ese comportamiento de resignación y tolerancia en que se encontraba inmerso y muestra una actitud más decidida para combatir la corrupción.
Aunque el problema está lejos de desaparecer, se puede controlar y reducir con políticas encaminadas a la moralización de la función pública, para ello es necesario crear una comisión que en un mediano plazo avance en la lucha contra la corrupción; cuya función sea la de investigar y denunciar las prácticas corruptas.
Que cuente con la tecnología adecuada para hacer seguimientos a los movimientos de fondos financieros (…) el criterio de la aleatoriedad para detectar actividades corruptas las cuales suelen ser difíciles de detectar.
Llevar un adecuado seguimiento a aquellos funcionarios que por las características de su labor son susceptibles a realizar prácticas corruptas, finalmente implementando este tipo de metodología se podrá conducir al país por el sendero de la moralización.
Analizado el anterior planteamiento cabe hacer la siguiente reflexión: ¿Será que la corrupción es tan contagiosa y absorbente que mentes abiertas, capaces de generar ideas como las anteriormente expuestas, sean tan vulnerables hasta el punto de perder su propia reputación? ¿No será acaso que su influencia es tan grande y aletargante, como para tener la tranquilidad de no sopesar por un instante la posibilidad de ser descubierto? ¿O será más bien que la sociedad peruana está tan corrupta que se dificulte más encontrar un honesto?
Sería interesante saber cuántos casos de funcionarios que son investigados por corrupción han sido hallados culpables y cuantos continúan en la impunidad, como decía un emperador romano al interrogar a sus súbditos, cuando regresó de la guerra: ¿Quién ha dormido con mi esposa?. Al no encontrar respuesta preguntó: ¿Quién no estuvo con ella?
¿QUE CAUSA LA CORRUPCIÓN?
Una de las causas, sino la más importante, es la ineficiencia; porque reduce la calidad con que los funcionarios públicos ofrecen los servicios a la comunidad. Otra son los bajos salarios que en los últimos años han perdido su poder de compra, se han generado cuellos de botella en las entidades del Estado, porque los funcionarios tienen bajos salarios y los mecanismos para imprimir movimiento hacia la cúspide son mínimos.
Cuando se realizan concursos de promoción, las vacantes son insuficientes, tienen un nivel alto de capacitación y especialización, lo que hace más denso y complicado el ascenso. El sistema de carrera administrativa no siempre basa la promoción por méritos, se vinculan funcionarios a altas posiciones sin concursar o en concursos ¨disfrazados¨ para vincular las cuotas burocráticas.
En un estudio coordinado sobre las causas de la corrupción se presenta una encuesta de opinión que arrojó los siguientes resultados: El 37% de las personas encuestadas afirmó haber sobornado a un funcionario público. El 79% consideró que la modalidad del soborno ha sido creciente durante los últimos diez años.
De un 20% a un 45% consideró que las entidades más corruptas son el tránsito y transporte, la policía, impuestos y aduanas y el seguro social entre las más importantes. Un 78% de empresarios entrevistados consideró que el pago de sobornos agiliza los trámites en la administración pública.De las instituciones que más aportaron en la lucha contra la corrupción se determinó que fueron la fiscalía y la procuraduría como las más destacadas.
Los factores culturales pueden tener una gran importancia a la hora de determinar la medida en la que las decisiones y las relaciones económicas, incluyendo aquellas que se establecen entre responsables públicos e individuos privados, se ven afectados por vínculos personales. En algunas sociedades, puede resultar difícil para los individuos resistirse a las presiones provenientes de personas con quienes mantienen vínculos y que aspiran por ello a recibir un trato preferente.
Una vez que se empieza a realizar una distinción basada en estos vínculos, es frecuente que aparezca la corrupción(…) cuanto mayor es la presencia del sector público y más personalizadas las relaciones entre los individuos, mayores oportunidades de corrupción habrá(…) los individuos que comienzan sorteando las normas, van encontrando progresivamente más sencillo, desde una perspectiva moral o práctica, quebrantarlas, mientras que otros que, en un ambiente diferente, quizá no hubieran sucumbido a la corrupción, comenzarán a imitar a aquellos que la practican. (W.Gil)







TODO ESTOS TEMAS DEBERIAN METERLES EN LA CABEZA DE TODOS LOS ABOGADOS DE LORETO, DE LOS SACHAFISCALES Y JUECES, Y QUE ALDO ATARAMA LONZOY NO SE HAGA EL LOCO QUE TAMBIEN ES PARTE DE LA CORRUPCION POR EL TIEMPO QUE TIENE EN EL CARGO EN EL PODER JUDICIAL, POR QUE DESDE HACE MUCHOS AÑOS SE SABE QUE LOS PRESIDENTES DE CORTES JUDICIALES SON DIGITADOS POR EL PRESIDENTE DE LA CORTE SUPREMA DE LIMA, COMO SUDECE EN EL CASO DEL MINISTERIO PUBLICO, SINO SOLAMENTE RECORDEMOS AL EX PRESIDENTE ALEJANDRO RODRIGUEZ MEDRIANO (PRESO) Y BLANCA NELIDA COLAN (PRESA) QUE DIGITABAN A LOS MAGISTRADOS A NIVEL NACIONAL, Y OTRO QUE PASO DESAPERCIBIDO FUE ROGER MARTIN CABRERA QUE FUE PRESIDENTE DEL PODER JUDICIAL DURANTE TODO EL PERIODO DE ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI Y VLADIMIERO MONTESINOS, PROVECHO ROGER CABRERA PAREDES