Más vale un poco tarde que nunca, aunque para nosotros los iquiteños es tarde porque perdimos a muchos paisanos loretanos, entre ellos familiares, amigos, conocidos y personas que sin conocer nos llegó al alma su partida dramática por no haber medicinas al alcance de los bolsillos, ni menos oxígeno al precio justo.
El presidente Martín Vizcarra ayer anunció que las clínicas deben atender a una tarifa que les permitirá tener una utilidad, pero no exagerada como ha venido sucediendo, y como ahora afecta a Lima, se convierte en un tema de urgencia nacional.
Lo mismo que con la falta de oxígeno, mientras no sucedió allá, lo que pasaba en Iquitos no podía ser un tema nacional, a pesar que a diario morían 20, 30, 60 hasta más de 100 iquiteños. Esto indigna.
Pero claro que nos parece bien que los compatriotas de Lima sean atendidos, pero no se da el mismo trato a todos los peruanos. Y no lo olvidamos señor presidente, porque nos partieron el alma y nos sigue doliendo tantas muertes, porque para el gobierno no era tema nacional.
Recordamos los escandalosos precios de las medicinas para combatir el Covid-19, el mercado negro que se originó para vendernos incluso medicamentos del Estado que debía haber llegado a los que lo necesitaban al precio justo e incluso gratuitamente.
El precio del balón de oxígeno que de 300 soles se elevó hasta 2000 y 3000 soles, pero esto no conmovió al gobierno de turno que se demoró en reaccionar y declararlo tema nacional. Lo mismo ocurrió con el cierre de una clínica privada de Iquitos que tenía camas UCI que habrían podido ser ocupadas.
Y lo dijimos, en tiempos de guerra todo puede ser absorbido por el Estado hasta que pase el conflicto. Y nos decían que la lucha contra el Covid-19 es una guerra contra un enemigo invisible, lo que agrava la condición de una guerra común. Y no se quiso usar la Constitución ni las normativas para activar este centro hospitalario privado, por supuesto que fue porque no ocurría en Lima.
Ahora sí ocurre en Lima y a intervenir porque las leyes en este contexto sanitario lo amparan. Se dio un plazo de 48 horas, para que las clínicas privadas acepten el tarifario del gobierno con precio justo, mientras dure la pandemia, caso contrario serán tomadas sus administraciones. Así funciona el centralismo y eso indigna, porque se pudo tomar esta decisión mucho antes.
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