La alta y baja temperatura en nuestra ciudad capital de la región Loreto está como un `pin pon´, un día sí y al otro día no, es como si se establecieran turnos, aunque en realidad estamos en la temporada de verano que también se viene dando con cierto retraso, ya que estábamos acostumbrados que desde inicios del mes de julio las playas empezaran a mostrarse en todo su esplendor.
Al fin y al cabo, o en todo caso, a pesar de los vaivenes propios del cambio climático que experimentamos y estamos empezando a adaptarnos, los días soleados y con fuerte calor la gente asiste a las playas que se ubican en los alrededores de Iquitos, en balnearios y a orilla de comunidades cercanas.
Tenemos para escoger. Está Santa Clara, Santo Tomás, Ninarumi, Corrrientillo, Puerto Almendra, Manacamiri, Padrecocha, Padre Isla, Independencia, Santa Rita, etc. Y un poco más allá la quebrada de Zaragoza en Nauta que también tienen su encantadora ribera que forma una playita simpática. Y otros más.
Todo está bonito, pero lo que todos los años es un dolor de cabeza para padres, madres, profesores y autoridades en general, es la asistencia de adolescentes en horario de clases. Estos escolares se hacen la “vaca” (qué culpa tiene la vaca), pero bueno, no llegan al colegio y se desvían a las playas. Camuflan en sus mochilas las ropas de baño y otros accesorios.
En definitiva a esa edad no todos saben medir el peligro y no todos son propensos a la disciplina, pero se tiene que insistir, no desmayar en el intento para enderezar esa inconducta, “con un solo guabazo les hago andar derechito” nos decían las abuelitas de unos años atrás. Ahora esta forma ha cambiado y se incide más en el diálogo, en la sanción al muchacho o muchacha quitándole lo que más les gusta y otras estrategias lejanas a golpes físicos, y tampoco la ley permite violencia verbal como insultos.
Vemos que estamos en un escenario que se puede parecer a la arena un tanto movediza y tentadora de las playas, más como adultos nos corresponde la protección de estos escolares y se espera la colaboración de la ciudadanía para poner en alerta a las autoridades cuando avisten a grupos de escolares contorneándose por las playas. Ellos y ellas son hijos de todos, son de nuestra sociedad y tenemos que cuidarlos.






