Siempre hemos escuchado a nuestros maestros decir que nuestra patria la gran República del Perú es muy rica. Esta riqueza se resume en su variedad racial, cultural y de recursos naturales en las tres regiones: Costa, Sierra y Selva, y por si fuera poco la riqueza que nuestro mar en sus 200 millas nos corresponde, por uso de derecho.
Esta patria nuestra cuya historia escribimos y seguiremos escribiendo todavía es el mejor regalo de ese ser superior en el que muchos creen y otros tantos no. Lo importante es que sentimos que Dios fue generoso con todos los que nacimos y los adoptados en esta hermosa tierra.
Venimos de sucesos de los cuales nos enorgullecemos como el gran imperio de los Incas, nuestros ancestros milenarios de cuyas enseñanzas poco hemos replicado, sobre todo de esa palabra que era ley determinante para el desarrollo de la sociedad incaica: No robar.
Nos centramos en esta ley del incanato, porque se vuelve actual cuando hablamos de corrupción y peculado, que al fin de cuentas se refiere a las modalidades para robarle al Estado peruano. Se podría decir que figurativamente es como si le robaras a tu propia madre o a tu familia. Pero, qué complicados que somos los seres humanos.
Y lo curioso de las palabras mencionadas líneas arriba es que daría la impresión de que quienes hicieron las leyes buscaron los términos adecuados para reemplazar a la palabra: Robo. Es que esto último suena muy vergonzoso, aunque hay muchos que ya no tienen sangre en la cara porque “la plata llega sola”, y se la llevarán hasta la sepultura sin dar cuenta de sus majaderías.
Así, en este día de nuestro aniversario patrio podemos, pues, decir que es muy fácil hablar en nombre de la patria para saquearla. Los múltiples procesos judiciales existentes en todas las Cortes Superiores de Justicia del país, así nos lo enrostran, y la necesidad de que el nuevo Código Procesal Penal pueda dar mayores resultados, es una necesidad pública y como consecuencia de interés nacional.
En ese contexto todos los sectores sin excepción deberíamos ser celosos guardianes de los recursos públicos, sea el sector estatal o el privado. Es que no estamos separados, en la práctica las leyes son iguales para todos, los derechos, las obligaciones y la ética moral de aportar para el desarrollo del país. VIVA EL PERÚ por siempre.
Lo Último
Patria de todos
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