
Fronteras en grave abandono. No sólo por la carencia de presupuesto para implementar juzgados de paz en estas zonas, sino por la falta de presencia del Estado a todo nivel.
Enfático fue el Dr. Aristóteles Álvarez López al advertir las serias limitaciones para establecer juzgados de paz en las comunidades asentadas a lo largo del río Putumayo, que pueden superarse con la interconexión vial.
“Colombia tiene una carretera que la vincula con Bogotá, una autopista que llega a la ciudad de Leguízamo, alcanzando el río Putumayo; Ecuador, igualmente conectado; Perú, cero”.
“Nuestros habitantes del Putumayo, de la capital que es El Estrecho, tienen que navegar 20 días por el río Putumayo, salir al territorio del Brasil, hasta el Amazonas, y surcar para llegar a Iquitos”.
También advirtió: “En un país con las enormes carencias defensivas que tenemos, y con un abandono práctico de nuestras fronteras, enfrenta inmensos riesgos. Toda la frontera con el Río Putumayo está abandonada. Son cerca de cien mil kilómetros cuadrados de territorio que van entre el río Napo y el río Putumayo”.
“Los juzgados de paz son instrumentos de acceso a la justicia de las comunidades del interior. Sin embargo, la garantía de sus derechos precisa indiscutiblemente la intervención integral del Estado. Se necesita mejorar la calidad de vida de la gente, asegurar la seguridad del país, de las fronteras; son acciones que van de la mano”.
Estas declaraciones fueron dadas en la inauguración de la conferencia gratuita del juez supremo, Carlos Alberto Calderón Puertas, desarrollada en el auditorio de la Corte Superior de Justicia de Loreto y que estuvo dirigida a las orientadoras judiciales y operadores del sistema de justicia gracias a ABBA ROLI Perú y la Comisión Permanente de Justicia en Tu Comunidad.






