“No es un buen lugar, pero damos gracias a Dios porque nosotros no tenemos nada”

  • Expresa la madre de una paciente que ha llegado desde 3 Fronteras/Putumayo para que le extraigan un tumor del vientre.

La Casa Estancia del hospital regional, parece una covacha. Luce un abandono absoluto por fuera y por dentro. Mandiles cubren las ventanas sin cortinas y sin mallas para que no les ataquen los zancudos. Y está ubicada en la parte posterior del hospital, terreno lleno de mala hierba. Un zancudal.
Ingresar a la casa es ver camas viejas que han sido jaladas de la parte donde están las malogradas para ser dadas de baja. No tienen sábanas, los colchones son una mugre. Los familiares de los ocasionales pacientes, tratan de arreglar a fin que vivan con un poco de limpieza. Son 18 camas, para un solo baño donde todos hacen cola, cuando hay agua.
El trabajador Vicente Cubas, uno de los más empeñados en mejorar esa casa para la gente que viene del interior de la región y que no tiene dónde quedarse en Iquitos, ni donde cobijarse o comer; señala que hace 8 años que piden a las autoridades de turno que mejoren la casa, pero no hacen nada.
“La mayoría de pacientes y familiares son pobres y extremadamente pobres, no tienen ni un sol, ni gente que los reciba en sus casas en Iquitos. Acá se les da alojamiento y alimentación, hace 8 años que venimos por ellos desde la unidad de servicio social” menciona Cubas.
Uriel Cahuaza, ha llegado desde Morona Datem del Marañón, a su hijo lo van a operar de un tumor que tiene al lado del ojo derecho. Pero aún no hay fecha, recién le darán la cita.
“Estamos en esta casa que está bien abandonada, aceptamos porque venimos desde muy lejos y no tenemos dónde ir” habla Uriel.
Otra señora menciona que llegó desde Genaro Herrera, para que le extirpen un tumor del vientre y ya lleva más de 2 meses sin que la operen. “Me dicen que aún no hay el médico para que me vea y opere” habla.
María Torres, llegó desde el bajo Amazonas. A su hijo lo operarán de unas protuberancias que le salen en el paladar. “Acá estamos pésimos, las camas están inservibles, pero qué hacemos si nosotros no tenemos nada de nada y quiero que mi hijo se cure” habla la madre.
Mery López, llegó desde el Putumayo, 3 Fronteras. “Mi hija está con anemia crónica y tienen que operar de un tumor en el útero. Primero tienen que subirle la sangre, para después operar.
Estamos acá pues, es pésimo sin sábanas, pero le damos Gracias a Dios por estar donde estamos ya que uno no tiene ningún familiar en Iquitos” dice la señora, qué por falta de seguridad en la puerta, le robaron su celular.
“Gracias a Dios damos” habla la señora. Si supiera que Dios está mortificado al ver a sus hijos más pobres de esta parte del mundo, que los tratan como los tratan. O sea, los maltratan.