Este sábado 12 de septiembre, el escenario del colegio San Agustín será el punto de encuentro con una mujer cuya historia merece ser conocida mucho más allá de los libros. “Miguelina Acosta: entre dos tiempos” llevará al teatro la vida y el legado de esta extraordinaria loretana, interpretada por Marina Díaz y Nadia Cuya. La puesta en escena representa una oportunidad para volver la mirada hacia quien fuera, en 1920, la primera abogada litigante del Perú y una mujer que, hace más de un siglo, se atrevió a desafiar las barreras de su época.
Nacida en Yurimaguas, Miguelina Acosta Cárdenas no se limitó a conquistar un espacio profesional reservado prácticamente a los hombres. Hizo de su formación una herramienta para defender los derechos de las mujeres, preocuparse por la situación de los trabajadores y levantar su voz en favor de los pueblos amazónicos. Su trayectoria revela a una mujer con una extraordinaria conciencia de su tiempo, pero también con la capacidad de adelantarse a él.
Su pensamiento resulta particularmente sorprendente cuando se revisa desde el presente. En su tesis de Derecho cuestionó las desigualdades jurídicas entre hombres y mujeres y planteó reformas orientadas a conseguir una verdadera igualdad. Mientras la sociedad de entonces imponía enormes limitaciones a las mujeres, Miguelina ya discutía la necesidad de transformar las propias leyes que sostenían esas desigualdades.
Y hay algo que para Loreto adquiere especial significado: Miguelina nunca dejó de llevar consigo la realidad amazónica. Desde los espacios intelectuales y políticos de Lima hizo escuchar una voz propia sobre nuestra región y llegó incluso a polemizar con importantes pensadores de su época. No fue simplemente una mujer nacida en Loreto que alcanzó notoriedad en la capital. Fue una loretana que llevó la Amazonía al debate nacional y defendió su importancia desde sus propias convicciones.
Sin embargo, resulta paradójico que una mujer con semejante trayectoria siga siendo relativamente desconocida para muchos loretanos. ¿Cuántos jóvenes saben que una mujer nacida en Yurimaguas abrió hace más de cien años el camino de la abogacía litigante para las mujeres en el Perú? ¿Cuántos conocen que desde Loreto surgió una voz que cuestionó las desigualdades de su tiempo y defendió derechos que hoy consideramos fundamentales? Recuperar a Miguelina Acosta no es solamente rescatar a un personaje histórico; es recuperar una parte del orgullo y de la identidad de Loreto.
Por eso resulta tan importante que su historia vuelva a contarse y que lo haga también el arte. “Miguelina Acosta: entre dos tiempos” no solo presenta una obra teatral; ofrece la posibilidad de encontrarnos nuevamente con una mujer que se adelantó a su época y cuyo legado merece trascender generaciones. Que el escenario del Colegio San Agustín sea, entonces, mucho más que el lugar de una representación: que sea el punto de partida para que Miguelina vuelva a ocupar el lugar que le corresponde en la memoria de Loreto. Porque hay historias que no deben quedar en el pasado, y la de Miguelina Acosta es, sin duda, una de ellas.
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Miguelina Acosta, una mujer que Loreto debe recordar
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