- Laura Vargas considera que una eventual visita de León XIV a Pucallpa permitiría visibilizar la crisis ambiental y exigir políticas de Estado para proteger los bosques amazónicos.


La coordinadora de la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales (IRI), Laura Vargas, advirtió que la minería ilegal de oro ha incrementado su presencia en la Amazonía peruana durante los últimos ocho años, agravando los problemas ambientales y sociales que ya preocupaban cuando el papa Francisco visitó Puerto Maldonado en 2018.
Durante una entrevista, Vargas sostuvo que una eventual visita del papa León XIV a Pucallpa, región Ucayali, representaría una oportunidad para llamar la atención internacional sobre las amenazas que enfrentan los bosques y las poblaciones amazónicas.
La representante de IRI recordó que, durante la visita de Francisco, la minería ilegal estaba especialmente concentrada en Madre de Dios. Sin embargo, señaló que actualmente esta actividad se ha extendido hacia otros territorios, acompañada de problemas como la trata de personas, la contaminación de los ríos y la destrucción de ecosistemas.
Vargas consideró que la situación requiere una respuesta mucho más amplia que operativos aislados o nuevas disposiciones legales. En ese sentido, planteó la necesidad de establecer políticas de Estado que articulen a las autoridades nacionales, regionales y locales para enfrentar las actividades ilegales.
Asimismo, destacó la importancia del mensaje ambiental promovido por el papa Francisco mediante la encíclica Laudato si’, que plantea el cuidado de la naturaleza como una responsabilidad ética y espiritual. Consideró que León XIV podría dar continuidad a este llamado desde su propio liderazgo.
La coordinadora también resaltó la relación del pontífice con el Perú, país donde desarrolló una parte importante de su labor pastoral. A su juicio, ese vínculo podría contribuir a que sus reflexiones sobre la Amazonía tengan especial repercusión entre las autoridades y la ciudadanía.
En otro momento, Vargas advirtió que la degradación de los bosques compromete la biodiversidad, los ciclos del agua y el bienestar de las comunidades. Por ello, pidió reconocer que la protección amazónica no constituye únicamente una preocupación regional, sino una responsabilidad compartida.
Finalmente, expresó su expectativa de que una eventual visita papal permita escuchar las demandas de los pueblos amazónicos y fortalecer el compromiso de las autoridades frente a la minería ilegal. Insistió en que la defensa de los bosques requiere decisiones concretas y una acción coordinada que trascienda los discursos.
(K. Rodriguez)





