Escribe: Héctor Minguillo Chanamé
Loreto, desde el año 2007 a la fecha, viene siendo golpeado por el cáncer de la corrupción. Este mal continúa pese a las denuncias públicas que hacemos muchos ciudadanos sobre las presuntas irregularidades cometidas por las autoridades de las diferentes instancias de gobierno en nuestra región.
Una de ellas es para recordar al ingeniero Juan Marcos, quien nos advirtió que Iquitos se hundiría si Iván Vásquez Valera, de Fuerza Loretana, persistía en ejecutar la obra sin tener en cuenta el crecimiento de la ciudad ni los materiales que se pretendían utilizar (tuberías de 16 pulgadas). Como resultado de esta obra, ejecutada a pesar de todas las recomendaciones previas, hoy las calles de Iquitos se hunden y ninguna autoridad es capaz de asumir su responsabilidad ni de plantear la ejecución de un verdadero sistema de alcantarillado para la ciudad. Actualmente, este problema afecta a viviendas familiares y colegios que sufren inundaciones cada vez que llueve.
Los días 19, 20 y 21 de agosto nos quedamos sin fluido eléctrico en Iquitos como producto de la estafa de Fernando Meléndez Celis (de APP), quien manifestó que Loreto nunca más se quedaría sin luz cuando inauguró la Central Termoeléctrica junto a Pedro Pablo Kuczynski. Sin embargo, los apagones persisten tras la puesta en marcha de dicha planta, una irregularidad que se viene denunciando públicamente desde que se produjo el primer corte del servicio.
Hoy en día, Loreto está a merced de los monopolios de alimentos porque no producimos lo suficiente e importamos casi todo. Ocupamos el segundo lugar en anemia a nivel nacional y, aunque el gerente regional de Salud afirma que este año 2026 reducirán este mal al 42 %, cabe preguntarse: ¿qué acciones concretas se están realizando en los sectores de Salud, Agricultura y Educación para asegurar que el daño a nuestros niños realmente disminuirá?
A estos hechos debemos sumar que, en los últimos 15 años, los ríos de Loreto vienen siendo envenenados con mercurio debido a la extracción de oro aluvial en la cuenca del río Nanay. Este año, a pesar de las denuncias públicas locales y nacionales, se calcula que hay más de 160 dragas destruyendo las aguas y la biodiversidad de esta cuenca. Además, nos informan que estas actividades ilícitas ya se extienden a trece cuencas de la región, infectándolas con mercurio a vista y paciencia de las autoridades del Gobierno Regional de Loreto (GOREL) y de las municipalidades provinciales y distritales.
Por su parte, las autoridades del Gobierno Nacional, particularmente las del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (INGEMMET), adscrito al Ministerio de Energía y Minas, parecen olvidar el Estado de derecho y el derecho a un ambiente sano. No quieren reconocer la Ordenanza Regional N.° 006-2003-GR/CR, que prohíbe toda actividad minera en la cuenca del Nanay.
Estas autoridades cierran los ojos ante la realidad. Para ellas, las denuncias sobre la destrucción de los ríos en Madre de Dios y ahora en Loreto mediante productos tóxicos como el mercurio no representan un problema. Desconocen o no quieren reconocer que las ordenanzas regionales tienen rango de ley y deben respetarse en la jurisdicción donde se legislan. Asimismo, existen normas nacionales como el Decreto Legislativo N.° 1100 (vigente desde 2012), que prohíbe taxativamente la minería en ríos, cuencas, ojos de agua, humedales y aguajales. Perú también forma parte de convenios y tratados internacionales que está obligado a cumplir.
¿Estarán enterados los ministros de Energía y Minas que han pasado por la cartera y el actual de que el Perú ratificó su compromiso internacional al firmar el Convenio de Minamata sobre el Mercurio en 2017? El ministro debe recordar que los tratados internacionales ratificados forman parte del ordenamiento jurídico nacional y, por lo tanto, son de obligatorio cumplimiento.
Amigos loretanos, tomemos conciencia de cómo a un grupo reducido de personas no le interesa la vida humana, la preservación del medio ambiente ni el desarrollo de Loreto, como es el caso de quienes hoy envenenan los ríos con mercurio. Invito a las actuales y futuras autoridades del GOREL, así como a las provinciales y distritales, a revisar lo que señala el Convenio de Minamata: “El mercurio es una sustancia que provoca importantes efectos neurológicos y de otro orden, siendo particularmente graves aquellos que se dejan sentir en la salud del feto y del niño.”
Este convenio busca prevenir en todo el planeta la intoxicación por mercurio en seres humanos y ecosistemas, evitando desastres como el ocurrido en la bahía de Minamata, Japón. En la década de 1950, una empresa petroquímica vertía mercurio al mar mientras fabricaba plásticos. Tiempo después aparecieron graves desórdenes neurológicos en los pescadores, sus familias y los animales que consumían pescado de la bahía (los pobladores llamaron a este síntoma el «ballet de los gatos danzantes»). Investigaciones científicas de la universidad local demostraron que la causa era el metilmercurio.
Pese a que la empresa y las autoridades locales intentaron ocultar los hechos de corrupción apelando a estudios sesgados de universidades de la capital, los casos de ceguera y malformaciones congénitas fueron contundentes: más de 50 000 personas resultaron afectadas por consumir peces de la bahía, aunque la empresa solo reconoció a cerca de 2 000.
Los loretanos que amamos la vida debemos ser los principales defensores de la salud humana y del medio ambiente, pues los bosques, los ríos y la biodiversidad de la Amazonía sostienen el equilibrio de nuestro planeta.
Tenemos la responsabilidad de asistir a la MARCHA EN DEFENSA DEL NANAY Y DE TODOS NUESTROS RÍOS, convocada por el Comité de Defensa del Agua de Iquitos, este miércoles 26 de agosto de 2026, a las 4:00 p.m. desde la Plaza 28 de Julio.




