Múltiples y variadas acciones se adoptaron dentro de cada país para detener el avance del SARS-CoV-2 y sus diferentes mutaciones cada una con mayor fuerza y con mayor capacidad y facilidad de pegarse en el cuerpo e ingresar a ella para afectar peligrosamente la vida.
Los gobiernos nacionales adoptando protocolos sanitarios, inyectando liquidez en el sistema económico para que los mercados no se detengan en seco y que la cadena de pagos pueda facilitar su acción de multiplicador monetario en la forma de dar un empujón a las actividades económicas para jalar empleos y provocar ingresos.
Las familias por su parte adoptaron también sus propios protocolos de seguridad en la salud y se volcaron a la receta natural en la ansiedad de un tratamiento más efectivo, y otros con fármacos con indicaciones médicas y no médicas; también liquidando, en parte, sus accesorios del hogar de mayor valor (alhajas, televisor, refrigeradoras), tomando sus activos líquidos (ahorros, CTS y fondo previsional) y combinando nuevos créditos informales dejando en custodia activos más duros (patrimonio), como de aquellos activos con mayor rotación de inventarios, para provocar mayor confianza.
Pasaron 13 meses en pandemia y los resultados son nada fructíferos: los países violentaron su disciplina fiscal y escalaron su deuda pública hasta la cima de lo inimaginable; las familias se quedaron sin chamba y ahora su vulnerabilidad de extender su pobreza monetaria es una realidad que roba su futuro.
En el otro lado del mundo, un país y la ciudad de Wuhan donde nació y expulso el virus por el mundo para convertirlo en una pandemia permanente por sus múltiples formas de presentarse; ahora da la complacencia de anunciar al mundo su afortunada recuperación de sus actividades económicas y con una movilidad social que cualquier país del mundo quisiera tenerla.
Al finalizar 2020, la información oficial de China anuncia que Wuhan, con una población de 10 millones de chinitos, alcanzo una producción de us$240 mil millones, y en su trayecto por el difícil camino de la pandemia, alcanzo una recesión en el primer trimestre de 2020 al caer su PBI en 40 por ciento.
En los próximos tres trimestres, la recuperación se dio de manera progresiva y saludable. Hoy, la ciudad de Wuhan está llamando a los ciudadanos del mundo para recorrer su territorio, conocer sus recursos turísticos, su gastronomía y las bondades naturales de una ciudad progresista y resiliente.
Una de sus tácticas usadas para alcanzar su inmunidad de rebaño, fue atacar frontalmente al virus a través de intervenciones focalizadas (grupos) con insumos médicos de gran potencia (Interferón alfa-2b, por ejemplo, y si no hay, se recurre a la fuente de interferón natural) para elevar las defensas alcalinas e inmunológicas, logrando así el rebote del virus y su inmovilidad. Esa es la parte que nos toca reforzar a nosotros.
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