Van dos casos de leptospirosis que han terminado en muerte. Primero fue un niño y ahora un adulto mayor venido de Nauta. Esta zoonosis si no es tratada debidamente puede ser que evolucione lentamente, durante meses, pero en casos extremos causa muerte.
Por si el lector no lo sabe, la leptospirosis es una enfermedad causada por una bacteria que afecta tanto a animales mamíferos, aves, anfibios y reptiles, como también a seres humanos. Los síntomas son fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, de articulaciones y de huesos, ictericia, insuficiencia renal, hemorragias, llegando a afectar a las meninges.
Es importante saber que esta enfermedad se manifiesta en épocas de lluvia e inundaciones como las que estamos viviendo. La infección más común se da cuando el agua ha sido contaminada por orina animal y esta se pone en contacto directo con lesiones en la piel, ojos o mucosas.
En todo caso, la leptospirosis es una secuela de la inundación, a la que debemos estar atentos a fin de minimizar el peligro de contraerla y de haberla contraído, contar con la asistencia médica especializada para evitar que el paciente llegue a la fase aguda donde ya es difícil tratarla.
Cuando se presentan casos como el que nos ocupa, las autoridades y los encargados de la salud pública no lo deberían negar, sino más bien confirmarlos a la brevedad a fin de poner sobre aviso a la población sobre las medidas de prevención a adoptarse a fin de controlar su propagación.
En estos días, que se anuncia el descenso de las aguas, aparecerán casos de otras otras enfermedades, a lo que todos debemos estar alertas, seamos simples ciudadanos o representantes ediles o regional y nunca encubrir alguna presencia dañina para la salud de la población. A estas alturas, el sector salud debe haber tomado las medidas para una u otra contingencia, para no tener que lamentar pérdida de vidas.





