Por: Harlan García del Aguila
Lago El Sauce, paradisiaco lago, hoy promocionado turísticamente como Laguna Azul, que muy bien lo describe José Álvarez Alonso en su escrito publicado en La Región del 31 de Enero del 2013, sufre desde más de una década, la arremetida salvaje de migrantes llegados especialmente de la sierra peruana, que en su afán de aprovechar las bondades de las tierras que lo circundan y aledañas,están atentando contra la biodiversidad animal y vegetal, sobre todo, deforestando las cabeceras de sus quebradas que con sus torrentes de sus aguas frescas y cristalinas alimentaban este lago. Hoy, como lo describe José Álvarez, se ve turbia, poco cristalina, que en antaño invitaba a meterse en ella para bañarse, pescar diferentes especies o llevarse unas perlas rosadas, etc. También sufre la arremetida ciega de inversionistas en turismo, que sin medir las consecuencias, sólo con el afán de lucro,atentan contra el medioambiente, con sus actividades, salvo honrosas excepciones, sin que la autoridad lo pueda impedir.
Recordamos que muchos años atrás, el pueblo de Sauce prácticamente era el Paraíso Terrenal, con su lago, su microclima de aire fresco todo el día, un paisaje excepcional, con el que todo forastero quedaba maravillado al llegar tras caminar por más de tres horas por cuestas y lodazales a lomo de acémila y a pie. En sus tierras se producía de todo para la subsistencia auto sostenida de sus pobladores, como: arroz, frejoles, maíz, plátanos, café, frutas de toda especie, carnes domésticas y silvestres, peces, hasta una mina de sal. Los pueblos aledaños asentados a lo largo del Huallaga, en época de las grandes sequías,acudían a Sauce para proveerse de alimentos. Eso era Sauce hasta que llegó la carretera, la lacra del narcotráfico y el terrorismo, trastocando todo, lo que le hizo vivir una economía ficticia y terror al mismo tiempo, descuidando sus actividades tradicionales. Pasado esto, viene la avalancha de migrantes, cual aluvión descontrolado arrasan con todo, creando nuevos poblados aledaños que traen con su presencia nuevos problemas, como la tala indiscriminada y los descritos líneas arriba.Hoy, las laderas de los cerros cercanos y distantes que circundan el lago, se ven devastados, avanzando esto año a año sin ningún control. Sin ser adivinos sabemos lo que se viene.
Desde estas líneas, hacemos un llamado a las autoridades del IIAP, para que mediante su oficina de San Martín, influya en las decisiones de las autoridades regionales y nacionales o la cooperación internacional, para que se instale una autoridad de control de la cuenca que alimenta el Lago de Sauce, que se declare a las cabeceras y los cauces de las quebradas como zonas de conservación, para que se mantengan y conserve el micro clima, permitiendo el flujo constante de aguas frescas y limpias para alimentar el lago todo el año.
Esta es la otra cara, real y vivida por quien es natural de esta zona, lo que expreso en estas líneas, sumando así conocimientos al valioso aporte del investigador José Álvarez en las páginas de este diario.





