Existe una normativa del Ministerio de Educación que, a través de las Unidades de gestión educativa local en todas las provincias del país, manda a repetir hasta el cansancio a los directivos de las instituciones educativas, que la matricula escolar no tiene costo, que la matrícula es gratuita, y está como la política de Estado que asegura que la educación pública no tiene costo.
Hace tiempo que eso ya no funciona, en la práctica no, esa es la realidad. Y lo peor que madres y padres de familia que reclaman, prácticamente son humillados por no tener la disponibilidad de dinero para hacerlo, aunque también reciben alternativas de hacerlo por partes durante las próximas semanas y meses.
Lo más curioso de todo esto, es que hace unos años que se justificaba desde los colegios, que tienen muchas necesidades que el Ministerio de Educación no contempla, como era el deterioro de los locales educativos y que se necesitaba que los progenitores contribuyan para las refacciones necesarias. Por lo que parece que, en busca de zanjar este punto, se creo el otorgamiento de un bono para mejoramiento de la infraestructura educativa, dinero enviado a los directores bajo responsabilidad todos los años. Lamentablemente, se solucionó poco, dice no alcanza y sigue el cobro de matrículas, haciendo caso omiso a la Gratuidad que el gobierno asegura.
Y porque hacemos mención a esta figura, porque cuando hay reclamos de este concepto, les responden que los baños están malogrados, hay que arreglar los lavatorios, comprar una impresora, pagar personal extra de apoyo que no sale del presupuesto educativo. O que necesitan comprar equipos que fueron robados durante las vacaciones escolares, puesto que no cuentan con guardián. En realidad, suena razonable, pero así las cosas no hay gratuidad, entonces que se analice esto y no se siga afirmando algo que no está ya dentro de la realidad. En todo caso que se establezcan controles eficientes, porque los más perjudicados son los sectores de la extrema pobreza.
Antes los requerimientos para gastos de las madres y padres de familia, eran mínimos durante los años de la escolaridad y sí la matrícula era gratuita. Otro aspecto es la lista de útiles escolares que en muchos casos se ha vuelto una exageración, se evidencia ciertos direccionamientos para la compra de materiales educativos, principalmente en los colegios privados, que, si bien tienen ciertas libertades, tampoco se debe permitir abusos. Forman parte del Estado. El principio de autoridad debe primar en todos los espacios.
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La matrícula sí cuesta
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