- Psiquiatra Julio Arévalo recordó la experiencia del desaparecido CREMI y cuestionó la falta de políticas públicas para atender a personas con trastornos mentales severos que hoy deambulan por las calles.
El médico psiquiatra Julio Arévalo expresó su preocupación por el abandono en el que actualmente viven numerosas personas con enfermedades mentales severas en la ciudad de Iquitos, señalando que no existe un establecimiento especializado donde puedan recibir atención clínica integral y rehabilitación adecuada.
Durante una entrevista, el especialista recordó el funcionamiento del antiguo Centro de Rehabilitación Mental Infantil (CREMI), espacio que durante varios años acogió a pacientes con trastornos psiquiátricos graves y buscaba su recuperación mediante tratamiento médico, acompañamiento psicológico y actividades laborales.
Arévalo explicó que el CREMI nació por iniciativa de ciudadanos y profesionales preocupados por la presencia de personas con alteraciones mentales viviendo en las calles sin ningún tipo de atención. Según indicó, el proyecto fue impulsado inicialmente por un grupo de voluntarios junto al periodista Miguel Villa y otros colaboradores.
El psiquiatra sostuvo que el objetivo principal del centro era rehabilitar a los pacientes y reincorporarlos progresivamente a la sociedad, enseñándoles actividades productivas como agricultura, costura y otros oficios que les permitieran recuperar autonomía y dignidad.
Sin embargo, señaló que el proyecto nunca recibió el respaldo presupuestal necesario por parte del Estado, pese a figurar dentro de los organigramas de salud regional. Según explicó, el funcionamiento del CREMI dependía principalmente de donaciones, padrinazgos y apoyo de instituciones civiles como la Unión Femenina de esposas de masones.
Asimismo, cuestionó que con el paso del tiempo el Poder Judicial comenzara a derivar al centro personas con antecedentes criminales y graves trastornos mentales, situación que —según dijo— terminó desnaturalizando el propósito original del establecimiento y deteriorando sus condiciones de funcionamiento.
El especialista lamentó además que, tras el cierre del CREMI, el inmueble fuera abandonado e invadido, mientras que los pacientes con enfermedades mentales severas quedaron nuevamente expuestos al abandono y a la indigencia en diferentes puntos de la ciudad.
Arévalo reconoció que actualmente existen centros comunitarios de salud mental impulsados por el Ministerio de Salud, pero advirtió que estos no logran atender adecuadamente a pacientes crónicos o personas que viven en situación de calle, debido a limitaciones presupuestales y falta de infraestructura especializada.
Finalmente, hizo un llamado a las autoridades regionales y municipales para priorizar la salud mental como una verdadera política pública, advirtiendo que la indiferencia frente a esta problemática ha permitido normalizar la presencia de personas con severos trastornos psiquiátricos viviendo abandonadas en las calles de Iquitos. (K. Rodriguez)





