- Recuerda la Técnica en Enfermería del hospital regional Nimia Sahuari.
- Y así como a ella que trabajó en emergencia y hasta se contagió, aún les adeudan parte de su paga.
Ayer 5 de mayo se recordó la muerte de uno de los mejores Nefrólogos que tuvo el hospital regional, Dr. José Armas. Con ese recuerdo y con la “titulación” del “5 de mayo día del silencio” como lo bautizó un trabajador de la dirección ambiental de salud porque murieron muchísimas personas; se pudo recorrer los –ahora vacíos- pasillos del hospital regional.
Pasillos que estuvieron estallando de pacientes covid en los críticos y espeluznantes días de abril y mayo de 2020. Nimia, la técnica, camina por la capilla del hospital, se persigna y avanza presurosa. Justamente en ese lugar el reconocido Bombero Migdonio Hidalgo, murió lentamente, con lágrimas que le rodaban por su rostro. Lúcido y necesitando una cama UCI.
“Siempre he trabajado en el área de emergencia, esa época ha sido la más terrible que he vivido. Vi a un señor que pedía auxilio, clamaba por oxígeno. “Sálvenme por favor, no me dejen morir, por favor no. Él murió, no pudimos hacer nada, las cánulas para poner en la nariz, faltaban. Jamás imaginamos que iban a morir tantos loretanos con covid en nuestro frente.
Todos estos pasillos que ahora están vacíos, estaban repletos de gente en mecedoras, sentadas en el piso, todos pidiendo que los atiendan. Luego el camino que lleva a la morgue, estaba lleno de cadáveres en bolsas negras que ya no entraban en ese espacio helado. No se podía ni caminar. A ellos les ponían su nombrecito en la bolsa y listo. Fue algo horrible. Vi al Dr. Panduro, él llegó a emergencia, tampoco se pudo hacer nada y falleció” narra Nimia.
¿Cómo empezó a darse cuenta de la gravedad del mal que atacaba al mundo, a Loreto en especial de manera inmisericorde?
-Me parece que era el 14 de marzo de 2020 cuando llegó un extranjero y dijo que el covid 19 ya estaba en Iquitos. Todos nos quedamos asustados. Él llegó por infectología y había visto una ambulancia del Samu con un posible paciente covid.
Todo era un caos en emergencia, decíamos cómo nos vamos a organizar, pero hasta ahí no imaginábamos el tamaño de la tragedia en Loreto. Poco a poco iban llegando, cuando de pronto ya era una avalancha de pacientes con síntomas. Había tres turnos, no había personal, nosotros mismos rotábamos.
No había guantes, no había epp, no había nada. Nos la ingeniamos para poner las vías a tanta gente, para ayudar a los doctores. Cuando ya empezamos a escuchar la palabra de OXÍGENO y vimos que empezaban a morir por su falta, que empezaba la gritería en el hospital; nos aterramos, pero seguíamos adelante.
Caía un paciente, luego dos, tres, empezamos a llorar y a orar para que calme esa pandemia. Lloramos todos por nuestros pacientes que iban muriendo por falta, no solo de oxígeno, sino también de medicina, de recursos humanos, de camas UCI. Nadie tenía conocimiento de esa enfermedad, todos estábamos asustados.
Trabajamos prácticamente 48 horas de largo. En aquellos tiempos estaba como locadora y me pagaban 930 soles al mes. Después nos dijeron que nos pasamos a cas covid. Se subió la paga a 2,800 soles y un seguro. Pero duró poco, luego volvimos a trabajar en los mismos, pero ya no pagaban como covid, sino con la otra modalidad y de aquel año nos deben varios meses, pese a que arriesgamos la vida. Yo me enfermé, descansé 7 días y otros 7 fui a ver mi situación laboral. Aún nos deben a varios profesionales.
Hasta hoy reclamamos y nos dicen que no hay plata. Hemos ido al gobierno regional y no hay. Fuimos con la dirigente Olga Culqui, a la dirección regional, igual dijeron que no había presupuesto. Prometieron que para la primera semana de enero 2022 estaba la plata, ya estamos mayo 2022, casi a medio año y no nos pagan. Nos indigna que hasta hayan muerto colegas y que no paguen.
Cuenta Nimia y luego con sus ojos abiertos, dice como una especie de eco: “Hubo muchos, muchos, muchos, muchos, muchos muertos en Loreto, una desgracia inmensa. Nos dolía ver a gente joven que también moría. Y mire ahora los pasillos vacíos, como si nada hubiera pasado” dice.
Sí pues. “Como si nada hubiera pasado” y quizá por eso la indolencia de quienes han venido manejando el sector salud. Quienes teniendo presupuesto covid, no han tenido la sensibilidad de siquiera cumplir con la deuda a los profesionales que dieron hasta su vida por salvar a su prójimo en aquel terrorífico y lacerante año 2020 y 2021.
(Luz Marina Herrera Lama).





