Más de seis horas sin energía eléctrica en diferentes sectores de Iquitos no pueden considerarse un hecho normal ni una simple molestia. Miles de ciudadanos ven afectadas sus actividades, los negocios pierden ventas y las familias deben soportar el intenso calor sin ventiladores. La electricidad es un servicio esencial y quienes tienen la responsabilidad de garantizarlo deben responder cuando se producen interrupciones prolongadas.
Lo más indignante es que estos problemas se repiten y la población termina atrapada entre las explicaciones de las empresas. Genrent, responsable de la generación eléctrica, y Electro Oriente, encargada de la distribución, deben explicar con claridad qué ocurrió y por qué tantos ciudadanos tuvieron que soportar tantas horas sin servicio. Las diferencias entre sus funciones no pueden convertirse en un pretexto para que ninguna asuma las responsabilidades que le corresponden.
Ante esta situación, Osinergmin debe intervenir, investigar y determinar las responsabilidades de manera inmediata. Si se comprueba que Genrent o Electro Oriente incumplieron sus obligaciones, corresponde aplicar las sanciones administrativas que establece la normativa, sin privilegios ni excepciones. No basta con levantar informes, emitir comunicados o anunciar investigaciones que después no se traducen en consecuencias. Las infracciones deben tener sanciones efectivas y proporcionales a su gravedad.
También debe esclarecerse si existieron fallas de mantenimiento, deficiencias operativas, falta de capacidad de generación o problemas en la distribución. La investigación debe establecer qué originó el corte, cuánto tiempo estuvieron afectados los usuarios y qué medidas debieron adoptarse para evitarlo. Si se identifican incumplimientos contractuales o negligencias, las autoridades deben actuar con firmeza y exigir las correcciones correspondientes. La ciudadanía tiene derecho a conocer los resultados de esa investigación.
El Gobierno central, el Ministerio de Energía y Minas y las autoridades competentes tampoco pueden permanecer al margen de una crisis que afecta reiteradamente a Iquitos. Se necesitan inversiones, mantenimiento preventivo, capacidad suficiente de generación y una coordinación efectiva entre las empresas. Pero, además, se requiere fiscalización real. No se puede esperar a que ocurra otro apagón para volver a discutir un problema que perjudica a miles de familias y actividades económicas.
Iquitos merece respeto y un servicio eléctrico confiable. Los ciudadanos pagan sus recibos y cumplen con sus obligaciones; las empresas y las autoridades deben hacer lo mismo con las suyas. Osinergmin debe determinar responsabilidades y sancionar a quienes resulten responsables conforme a ley. Genrent y Electro Oriente deben dejar de pasarse la pelota y demostrar con hechos que pueden cumplir sus obligaciones. La población no necesita más excusas ni promesas: necesita luz, soluciones y sanciones cuando corresponda. La impunidad no puede convertirse en la respuesta habitual frente a un servicio tan importante para la ciudad.
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Iquitos sin luz
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