Es muy riesgoso manejar no solamente por las grandes faltas a las reglas de tránsito vehicular, sino, también porque de pronto te puedes ver con una llanta que se hunde en la pista y podría ocasionar un impacto muy fuerte que pone en riesgo la vida de las personas que se encuentren en el vehículo que le «toque la mala suerte» de pasar la pista que se desliza.
Una figura parecida ocurrió en la esquina de las calles Yurimaguas con Grau, en el mismo lugar que hace unos meses se hizo un forado mucho más grande, esta vez tenían una circunferencia aproximada de metro y medio, con una hendidura de medida similar hacia el fondo.
Habíamos pasado por el lugar solo unos 20 minutos antes y al retorno vimos a un preocupado vecino que hacía señas a los vehículos y pudimos observar cómo la pista de asfalto se caía en trozos hacia lo que se podría describir como un pozo.
El vecino nos narró que fue un motocarro el que se quedó atascado al momento del primer hundimiento, felizmente nada grave, solo un golpe fuerte sin mayores consecuencias y el susto. Sacó su llanta apresurado pensando que en forma rápida se seguiría hundiendo. Llegaron unos policías que ayudaron a alertar a los conductores.
Estos hundimientos sorpresivos en menor o mayor tamaño se dan en cortos periodos en las pistas de la ciudad. Si una persona transita por una calle equis y vuelve a pasar en unos días, donde ya se produjo un hundimiento, corre el riesgo de accidentarse, si pasa confiada que toda la pista sigue igual.
De pronto se percata con las justas para desviarlo, pero los distraídos son quienes pierden el equilibrio y se accidentan. Esta es una situación realmente preocupante. Estamos con las pistas con huecos por todos lados. Lo más desalentador es que los parchan y a los días otra vez aparecen. O a los meses, como ocurrió en la esquina de Yurimaguas con Grau.
(D.López)
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