Escribe: Erick Braga
pucahuayruro@yahoo.es
No hay democracia ni calidad de vida sin agua potable, desagüe, orden, limpieza, seguridad, empleo y tranquilidad pública. Por lo tanto, que no nos vengan con mentiras ni hipocresías demagógicas; lo único que logran es agudizar la pobreza y la miseria en la que viven esta ciudad y toda la región Loreto, mientras unos cuantos se enriquecen a costa del latrocinio de los fondos públicos del Estado.
Candidatos a la gobernación regional y a las alcaldías de Maynas, Iquitos, Punchana, Belén, San Juan Bautista y Santa María del Nanay, además de otros municipios distritales y provinciales: abordemos hoy un primer tema fundamental.
¿Cuál es su propuesta concreta para resolver la escasez de agua potable que padece la población? Y, específicamente, ¿cuál es su plan de acción frente a la minería ilegal que destruye nuestra mayor fuente de vida y de abastecimiento hídrico?
Ninguna, ¿verdad? Claro, estoy plenamente convencido de que casi nadie ofrecerá una solución al problema porque no la tienen, la desconocen o, peor aún, no les interesa resolver la crisis de fondo.
He ahí la razón por la que estamos como estamos. Debido a esta indolencia, Iquitos se ha transformado día a día en tierra de nadie, donde cualquiera hace lo que le viene en gana. Las veredas han sido invadidas por la informalidad comercial cotidiana. Al no haber empleo formal, la gente se ve obligada a sobrevivir; en ese contexto, el préstamo «gota a gota» se ha convertido en un mal necesario. Esto afecta incluso a la señora que vende plátanos y carbón en la acera, quien apenas percibe 30 soles diarios y debe pagar 15 soles a estos prestamistas durante 20 días, bajo una tasa de interés del 20%.
Esto constituye un asalto y un robo descarado, estrechamente vinculado al lavado de activos provenientes del narcotráfico, la minería ilegal y otras actividades ilícitas que proliferan en esta ciudad con la complacencia y complicidad de la policía, así como de las autoridades nacionales, regionales y municipales. Es una auténtica consagración del crimen, el desorden y el caos que imperan aquí.
Motos, automóviles y mototaxis están mal estacionados por doquier. Las pistas permanecen destrozadas durante meses como prueba del desfalco en obras mal ejecutadas y sobrevaloradas. Los semáforos no funcionan o, si lo hacen, están mal sincronizados; nadie respeta la luz roja y las líneas peatonales ni siquiera están pintadas o son inexistentes.
El tráfico vehicular es un pandemónium y una amenaza constante para la vida; esta ciudad ya no resiste más, necesita crecer y expandirse. Los montículos de basura se acumulan en las esquinas como si fueran adornos del caos y la inmundicia, impidiendo incluso que los niños en edad escolar puedan cruzar las calles y avenidas de forma segura.
Los desembarcaderos fluviales son el reflejo de la exposición al desorden, la inseguridad y las miserias sociales que Iquitos enfrenta hoy en día. La otrora ciudad más importante de la Amazonía y un referente en Sudamérica ha pasado a ser una de las más caóticas y corruptas de la cuenca amazónica, el Perú, Latinoamérica y el mundo.
El calor sofocante y la contaminación acústica de la ciudad se tornan insoportables debido a la escasez de áreas verdes, jardines y la severa deforestación de las calles principales. A esto se suma el calentamiento del asfalto y un cableado eléctrico obsoleto que impide el desarrollo de un entorno urbano arborizado con palmeras, arbustos y flores, esenciales no solo en parques, sino en toda la urbe.
Señor candidato: ¿cuál es su propuesta y opinión al respecto? Espero que alguno tenga la valentía de pronunciarse. No soy candidato en este proceso; sin embargo, me gustaría retar a cualquiera de ustedes a un debate público sobre este y otros problemas reales que afectan el día a día de nuestra ciudad de Iquitos y de toda la región Loreto.





