-A propósito de cambios de actitud vecinales.
-Las calles se han convertido en un peligro latente por los asaltos y robos al paso.
Hace tres décadas era satisfactorio escuchar que nuestra ciudad era tranquila y la gente podía transitar con libertad y sin el riesgo de cruzarse con un desadaptado que perturbe no solamente en ese momento, sino que ocasiones traumas y valiosas pérdidas materiales.

Las estadísticas policiales revelan una parte de la realidad porque el asunto es más grave de lo que nos imaginamos, ya que por lo menos el 50 % de asaltos y robos no son reportados en las comisarías porque las víctimas no quieren perder el tiempo. Así de simple y crudo.
Es que de poco sirve narrar lo ocurrido cuando careces de datos válidos como la placa del vehículo motocar en el cual huyó el delincuente, porque no contaba con este registro de tránsito, tan básico y que las autoridades deberían ser más drásticos en castigar retirando de la circulación en forma definitiva a quienes no porten con ella.
Recordemos que se trata de resguardar la vida de las personas y que hoy no se visibiliza en su real magnitud. Iquitos de antaño definitivamente ya fue, no porque hayan pasado los años, sino porque en vez de superar lo positivo que mostraba, se ha venido a menos.
Esa actitud positiva de los vecinos o transeúntes de socorrer a quien es víctima de asaltos ha quedado en el imaginario del pasado, ahora nadie se quiere arriesgar, ni los vigilantes particulares por temor a futuras represalias, y aunque duela, es hasta comprensible.
Así se muestra el Iquitos de hoy, por lo que así como en las grandes metrópolis requerimos urgente de un resguardo con un gran número de policías durante las 24 horas y que las y los ciudadanos también adopten medidas para auto protegerse, aunque suene relativo, pero algo tenemos que hacer.
Las calles céntricas rodeadas de vigilantes particulares que parecen seguras, no lo son, porque ellos solo actúan si el espacio que vigilan se siente amenazado, así se traduce de su conducta apacible frente a los delincuentes al paso. La inacción sería por temor a represalias posteriores.
Una primera acción firme de nuestras autoridades que corresponda, debe ser erradicar de la circulación todo motocar sin placa porque en estos vehículos huyen los asaltantes. Esto debe ser implacable. Y por las noches la policía de turno debe capturar a estos vehículos sin registro vehicular en el depósito, hasta que se esclarezca su procedencia y corrija la falta de número de rodaje. (DL)





