IQUITOS CIUDAD DECADENTE

Iquitos no tiene nada que envidiar  a las ciudades de Nueva Delhi en la India, Manila en Filipinas o Bangkok en Tailandia, en asuntos de suciedad, de contaminación ambiental, de perros  enfermos y hambrientos deambulando por las calles, de niños pobres cantando en los transportes púbicos, de violencia cotidiana, de transito caótico, de prostitución, y de otros males que aquejan a nuestro mundo. Iquitos es un hogar abandonado por sus padres. Iquitos parece ser la ciudad que describe Víctor Hugo en su obra «Los Miserables».
Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la pobreza no solo es una condición económica: carencia de bienes y servicios necesarios para vivir como son los alimentos, el agua, la vivienda o el vestuario. Es también una condición humana: falta de capacidades y oportunidades para cambiar las malas condiciones económicas. La buena salud y la longevidad, la educación adecuada, el acceso al crédito, las familias sólidas, y la justicia, son elementos que por lo general están ausentes en la vida de los pobres. Según esta definición, Iquitos es una ciudad que vive en la pobreza pues tiene malas condiciones económicas y humanas.
Cuando uno recorre y camina por Iquitos, se da cuenta que la ciudad  contrasta con el ranking 2011 de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas donde al Perú le ubican en el puesto Nº 80 con Desarrollo Humano Alto, muy por encima de Brasil y Colombia. Viendo la situación de Iquitos, es fácil entender que estos  rankings son hechos en escritorios y sin estudios de campo por expertos que no entienden  que es el desarrollo humano. Nuestros políticos de turno, se empecinan en repetir estos  indicadores de crecimiento económico y de desarrollo humano, haciéndose los ciegos ante la realidad de las ciudades peruanas como es el caso de Iquitos, que se hunde cada vez más en la miseria, el desorden y la crisis de sus instituciones, aunado a la incapacidad de su gente de poder cambiar su condición humana. Lo cierto es que en Iquitos el famoso crecimiento económico del cual tanto se habla no se ve para nada. La Organización Mundial de Salud (OMS) considera a la lepra como la enfermedad de los pobres y según esta organización hay en el mundo más de 15 millones de personas con esta enfermedad, principalmente en India, África y Sudamérica. En Iquitos recientemente la DIRESA ha informado de 120 personas infectadas con lepra, y de seguro el número es más elevado. Este es un indicador que la pobreza reina en Iquitos.
Ciudad sin árboles.  A pesar de estar ubicada en plena selva amazónica, Iquitos es una ciudad sin árboles, que se encuentra muy por debajo de los estándares internacionales de áreas verdes por habitante. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las ciudades deben tener 9 m² de áreas verdes/habitante para que las personas puedan gozar de una vida saludable. Iquitos tiene actualmente 1.9 m² de áreas verdes/habitante. Se requiere 300,000 m² de áreas verdes para alcanzar los estándares de la OMS. Arborizar la ciudad de Iquitos significaría valorizar y buscar los beneficios urbanos de los árboles, entre ellos: fijar el polvo, moderar la temperatura, producir más oxigeno, fijar CO², disminuir el smog y mejorar la circulación de aire. Además con más áreas verdes se mejoraría la estética de la ciudad, seria refugio de aves, se mejoraría las condiciones sicológicas y sociológicas de la población y sería una ciudad atractiva para los turistas.

Contaminación del aire. Iquitos es una ciudad con alta contaminación del aire producida por el smog (humo de color negro compuesto de gases tóxicos) que emiten los vehículos motorizados en mal estado y el polvo producido por la construcción del sistema de alcantarillado que ejecuta una empresa China. Esta alta  concentración de polvo y gases tóxicos en el aire, al reaccionar químicamente con la humedad y la  radiación solar, producen compuestos dañinos para la salud humana como el dióxido de azufre (SO²), el monóxido de carbono (CO), el dióxido de nitrógeno (NO²) que sumados a los  contaminantes orgánicos volátiles (COV) quedan suspendidos en el aire en forma de partículas finas que al ser respirados por el hombre se fijan en los bronquios y alvéolos pulmonares, produciendo enfermedades respiratorias agudas, principalmente en los niños, como: rinitis, faringitis, asma bronquial, bronquitis crónica, traqueítis, edema laringotraqueal y pulmonar, así como irritación de los ojos y la piel. No es casual que las enfermedades respiratorias hayan aumentado en Iquitos en el 2012, ni que la esperanza de vida en promedio sea de 70.7 años  el más bajo del país después de la región Amazonas (60.7 años) y lejos de Lima (77.2 años). Los seres humanos vivimos siempre respirando, por lo que hay que buscar soluciones a la contaminación del aire si se quiere mejorar la calidad de vida de la población.
Tráfico caótico. Iquitos tiene actualmente registrados más de 90,000 vehículos motorizados que generan un tráfico extremadamente caótico, y este caos se agravará si se tiene en cuenta que cada día se incrementa la venta de motocarros. La visión de Iquitos al 2030 es apocalíptica: «tráfico caótico similar al caos que viven las ciudades de la India». Los vehículos motorizados de la ciudad son en su mayoría viejos, están en mal estado y son los principales contaminantes del aire. Los choferes, muchos de ellos sin brevete, nunca han recibido capacitación para este trabajo, no valoran a sus pasajeros, ni la vida de las personas del exterior, son malcriados, y la competencia diaria con sus homólogos hace que conduzcan a grandes velocidades en forma desordenada, sin orden y son felices cuando sus pasajeros viajan hacinados como sardinas enlatadas. Estacionan en donde ellos quieren y el descenso es un peligro principalmente para niños y ancianos. Los accidentes y muertes son para ellos el pan de cada día. En el trayecto entran niños que no pasan de los 10 años que cantan «la mochila azul» ante la indiferencia de los pasajeros a quienes al finalizar su canción solicitan limosnas. Y los gobernantes se empeñan en decir que no hay pobreza. La contaminación sonora producida por los vehículos motorizados particularmente motocarros y motos sin silenciador es otro grave problema, con efectos graves para la salud humana. Iquitos es sin lugar a duda una de las ciudades más ruidosas del mundo.

Deteriorada y sucia. Caminando o viajando en vehículo motorizado por las calles de Iquitos uno tiene la impresión de estar en Grozni, capital de Chechenia que fue destruida durante la guerra por los rusos. Las calles en su mayoría en mal estado, hay huecos y montículos de tierra por todas partes. Cuando hay sol intenso se eleva de estos montículos intenso polvo y cuando llueve éstos se transforman en lodo que invade calles y viviendas. La basura es parte del paisaje de las calles junto con los miles de perros abandonados y enfermos de la piel que merodean en  la basura para conseguir alimentos. El Sr. Bruno Antoine, Director de la ONG Amazon CARES asegura que estos perros abandonados y con enfermedades en la piel, transmiten enfermedades a los seres humanos que no están siendo estudiados hoy en día, lo  que podría en el corto plazo producir epidemias en Iquitos, por lo que recomienda tomar acciones urgentes ante este problema. Si a esto se suma los miles de bares y cantinas donde se vende alcohol y se genera violencia y las miles de personas que diariamente escupen y orinan en la calle y van arrojando basura (como semillas de aguaje, bolsas de curichi, bolsas de plástico), nos da un paisaje urbano de una «ciudad sucia» y extremadamente pobre de valores y de civismo. Juan Soregui Vargas, reconocido biólogo loretano, advierte del posible hundimiento de muchas calles y edificios de Iquitos pues estas fueron construidas en zonas donde antes pasaban quebradas subterráneas y había muchos pozos.

Agua potable. Iquitos a pesar de estar rodeada de los ríos más caudalosos del mundo sufre de abastecimiento de agua limpia. La Empresa Sedaloreto construyó gigantescos reservorios para mejorar el abastecimiento de agua a la población de Iquitos y sin embargo no hay agua en muchos sectores de la ciudad. El servicio de agua potable es totalmente ineficiente, sin embargo Sedaloreto es altamente eficiente en emitir recibos de consumo de agua elevados a usuarios que no tienen agua potable. Basta ver las largas colas en las oficinas de esta empresa para comprender la ineficiencia de la misma. Hace unos días conversando en estas colas interminables y eternas con una anciana muy humilde, me contó que ella recibió un recibo con un monto elevado y sin embargo no tiene agua. Ella compra agua a abastecedores de este elemento vital gastando 400 soles al mes además de lo que paga a Sedaloreto por no darle agua. La población de Iquitos no tiene la capacidad para cambiar esta situación asi como la ineficiencia de Sedaloreto, no existe justicia que cambie esta situación,  por lo tanto vivimos en la pobreza según la definición del BID.

Violencia, prostitución y abandono. En Iquitos la prensa  escrita, radio y televisión informan cada día del aumento de la delincuencia en la ciudad que tenía fama de ser hace algunos años tranquila y donde la gente acostumbraba a sentarse en sus veredas para conversar placenteramente. Han aumentado los asaltos con arma blanca, los robos en casas, tiendas y a los propios turistas, balaceras, peleas callejeras, asesinatos, y la violencia familiar, junto con los miles de bares donde se expande alcohol a menores de edad y se fomenta la delincuencia. De igual manera ha aumentado el tráfico y el consumo de drogas en la población juvenil; la trata de mujeres, niños y niñas así como la prostitución infantil y de señoras mayores, tal como ocurre en «la Carapa» donde se prostituyen señoras que superan los 60 años de edad. Así como hay perros abandonados, hay también numerosas personas sin hogar durmiendo en la calle ante la indiferencia de la gente y para asombro de los turistas. Esto hace de Iquitos una ciudad altamente insegura, peligrosa, atractiva a los pedófilos y con un efecto negativo en el turismo.
Crisis institucional. Frente a estos y otros problemas que tiene Iquitos y que necesitarían cientos de páginas para describirlos, nadie hace nada. Los políticos nos venden ilusiones. Algunos empresarios financian elecciones para poner a títeres en los gobiernos locales y sacar beneficios económicos en el corto plazo. Nuestros gobernantes viven obsesionados en hacer dinero para rembolsar sus deudas a los financistas de campañas políticas y también para enriquecerse de las obras faraónicas sin importarles la pobreza en la que está sumida Iquitos. Por doquier reina y gobierna la corrupción. La ciudad vive una crisis de sus instituciones sin precedentes. Como ejemplo veamos lo que pasa en la Municipalidad Provincial de Maynas (MPM), el Frente Patriótico (FP) y el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP). La actual crisis de la MPM, puede interpretarse como el triunfo de la codicia empresarial que defiende intereses privados sobre el poder del pueblo que voto por un alcalde para defender los intereses públicos. Dos bandos se disputan el poder sin importarles que en Iquitos se incremente la basura, la delincuencia, la prostitución y otros males  enunciados más arriba. El Frente Patriótico está sumido en una lucha fratricida entre Fuerza Loretana (FL) y otros movimientos regionales. FL ha elegido a un Presidente y los otros movimientos están ahora buscando elegir a otro Presidente. Muy pronto el FP seguirá los pasos de la MPM y tendrá dos presidentes que se disputarán el poder sin importarles la pobreza y el sufrimiento del pueblo. Las antiguas autoridades del IIAP sin hacer caso del Reglamento que inscribieron en la SUNARP, convocaron elecciones para elegir un nuevo presidente, donde había un candidato que violaba no solo el ROF del IIAP sino también el artículo 12 de la Ley de Creación Nº 23374 el cual estipula que los miembros del directorio solo pueden ser reelegidos por una sola vez. El candidato violador de la ley salió elegido como nuevo presidente y ahora la SUNARP le niega la inscripción. El IIAP vive ahora una crisis institucional sin precedentes y la investigación para el desarrollo ha dejado de ser su prioridad.
Las Naciones Unidas han lanzado en el 2004 el Programa Mundial de Gestión Urbana UN-Hábitat donde se ha desarrollado el concepto de  Ciudades Sostenibles, es decir un desarrollo urbano que no degrade el entorno y proporcione calidad de vida a los ciudadanos. Iquitos nunca se ha beneficiado de este programa pues sus autoridades solo buscan el beneficio personal. Un cambio de ciudad decadente a ciudad sostenible debe pasar por una reforma profunda de las unidades encargadas del desarrollo urbano y el trasporte en nuestras instituciones locales y regionales. Un reto para nuestros próximos gobernantes y para las Facultades de Arquitectura y Urbanismo de nuestras universidades.

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