- Párroco de la Iglesia Matriz de Iquitos resaltó que María “siempre acompaña a los más sencillos y necesitados”.


En vísperas del 13 de mayo, fecha en la que la Iglesia Católica conmemora la aparición de la Virgen María en Fátima, Portugal, el párroco de la Iglesia Matriz de Iquitos, padre Miguel Fuertes, reflexionó sobre el significado espiritual y humano de este acontecimiento religioso que sigue siendo símbolo de fe para millones de creyentes en el mundo.
El sacerdote recordó que las apariciones ocurrieron en 1917 ante los tres pastorcillos Lucía, Francisco y Jacinta, niños de origen humilde a quienes, según la tradición católica, la Virgen María se manifestó en varias ocasiones en la localidad portuguesa de Cova da Iria, perteneciente a Fátima.
Durante la entrevista, el padre Miguel Fuertes explicó que este hecho refleja el estilo con el que Dios y la Virgen se manifiestan a la humanidad, acercándose principalmente a las personas más sencillas y humildes. “Jesús estuvo siempre con la gente humilde y María se apareció a pequeños pastores, como también ocurrió en Guadalupe con un indígena”, expresó.
Asimismo, recordó que Lucía, una de las pastorcillas, llegó a vivir hasta avanzada edad y posteriormente se convirtió en religiosa de clausura, dedicando su vida a la oración. Los otros dos niños fallecieron siendo aún menores de edad, convirtiéndose con el tiempo en figuras muy representativas de la devoción mariana.
El párroco también precisó que las apariciones reconocidas por la Iglesia Católica no deben entenderse como hechos aislados o espectaculares, sino como procesos de fe y discernimiento espiritual. “La fe no es un golpe, es un proceso de búsqueda, reflexión y encuentro con Dios”, sostuvo.
En otro momento, explicó que las distintas advocaciones marianas, como la Virgen de Fátima, la Virgen de Guadalupe o la Virgen de Chapi, representan a una misma figura: la Virgen María, madre de Jesús y símbolo universal de protección y esperanza para los creyentes.
“Cada pueblo hace propia a María desde su cultura y tradición. No existen muchas vírgenes distintas, sino distintas formas de expresar el cariño y la fe hacia la misma madre de Dios”, manifestó el sacerdote, al referirse a las diversas expresiones religiosas presentes en América Latina y el mundo.
Finalmente, el padre Miguel Fuertes señaló que la oración y la comunicación espiritual con Dios y la Virgen forman parte de la vida cotidiana de los creyentes, destacando que la fe ayuda a las personas a encontrar orientación y fortaleza en medio de las dificultades. (K. Rodriguez)





