Ya hace buen tiempo que Darwin Grández Ruíz, alcalde de la Municipalidad Provincial de Nauta, viene haciendo noticia gracias a los muy serios cuestionamientos que le hace la justicia con relación a su desempeño como autoridad edil.
De tres delitos le acusa el Ministerio Público, los mismos que a todos los alcaldes, porque parece que han sido cortados con la misma tijera: Peculado, colusión y falsedad genérica.
Para hoy está programada la audiencia en la sala de apelaciones para resolver el caso que se había frustrado porque el magistrado Javier Rubio Zavaleta había impuesto una metodología de sustentación de la audiencia separando delito por delito. En la apelación de la Fiscalía Anticorrupción de Loreto presentada anteayer, son los tres delitos juntos los que hacen la acusación. Prisión preventiva para el burgomaestre nautino es lo que piden los fiscales anticorrupción.
Para muy pocos, será novedad que para un alcalde se pida su internamiento en el penal mientras se le juzga. Esto es pan de cada día. La función de las autoridades ediles sigue caminos equivocados. Todos ansían llegar a gobernar porque ahí está la solución a sus problemas económicos o a satisfacer sus deseos de hacerse de propiedades, viajes y bienes de lujo para su familia y, por supuesto, las tentaciones amorosas a que les lleva el dinero mal habido en la billetera.
En la fecha, estamos asistiendo a los preliminares de lo que será la contienda electoral que se dará, según los expertos, en un clima tempestuoso. Los hay algunos que quieren repetir el plato, otros que con insistencia persisten en querer y no poder y, claro está, los primerizos que van saliendo del cascarón para mostrarse y a ver si algún día les eligen.
Los electores, cada vez más van dándose cuenta que en este tipo de cosas, hay que ser más avisados que los que los quieren utilizar para alcanzar sus sueños, que muchas veces, terminan en pesadillas.






