Uno de los juegos infantiles que refiere el titular de este escrito, es cuando se escoge un objeto y se esconde, entonces los competidores van buscando y si están muy lejos del escondite se dice “frío” y si se va acercando alguno de los competidores al lugar donde está, se dice “caliente”, y así hasta ubicar el escondite secreto del objeto.
Esta situación nos lleva a confirmar que la transparencia de la información a nivel estatal ha fracasado, porque todos estos días han ido saliendo situaciones de a poco, en tanto y en cuanto los protagonistas iban hablando o se podía ir deduciendo que estamos todavía en “frío” o ya nos acercamos al “caliente”, para llegar a la verdad escondida.
Ello en torno al tema de las vacunas y las supuestas que llegaron para ensayos, aunque los fabricantes que lo comercializan, según otra versión, dicen no haber enviado nada para probar la eficacia o no de sus productos, pero el expresidente Martín Vizcarra sigue sustentando que se presentó como voluntario para este proceso de “prueba”.
Y surge la gran pregunta, qué vamos a hacer, estamos pisando fondo con la nula credibilidad hacia las autoridades que estuvieron de turno y que toca a varios actuales, con el visible fracaso de la llamada transparencia de la información, ya que sigue dominando el “hecha la ley, hecha la trampa”, sea en un gobierno cualesquiera que le toque al país, y nos quieren culpar a los ciudadanos y ciudadanas que no sabemos elegir, más lo que no queremos entender es que tenemos gente tramposa que se mete a buscar poder político para favorecerse económicamente, eso es todo.
Lo que nos debe pasar es que se cree una ley más drástica respecto a las mentiras electorales en relación a la ética que firma y a los planes de gobierno que ofrecen, cortar una serie de excesivos beneficios a los políticos gobernantes de turno y a los ex, que ellos mismos lo crearon a nivel de leyes para favorecerse, todo ello se debe derogar, como el sueldo inflado de un parlamentario.
Estos cambios estructurales son urgentes, porque se está generando un descontento social que se siente impotente ante tanta ley que no se cumple y tanta ley que no sirve, solo para solapar inconductas funcionales, y se torna peligroso por la tranquilidad social y lo que representa un entorpecimiento más a nuestro desarrollo. El plan Perú se desmorona porque sus bases son frágiles. Un reto enorme de Sagasti que requiere respaldo en este corto período.
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