- Juan Carlos Ruiz, abogado ambientalista de IDL
- El órgano encargado que tiene que pronunciarse es OEFA
- También se tiene que esperar el informe de Osinergmin
El asentimiento de la fiscal ha sido cuestionado por el abogado ambientalista de IDL, Juan Carlos Ruiz: «El Ministerio Público se ha apresurado al considerar que las fugas de petróleo en el Oleoducto Norperuano fueron provocadas por acción de terceros. El órgano encargado que tiene que pronunciarse es el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), que recién ha iniciado un procedimiento. También hay que esperar el informe del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin)”.
El OEFA estima que en el kilómetro 54+200 se derramaron aproximadamente 1,710 barriles de petróleo. En el kilómetro 55+500, 2,330 barriles.
Como indica en su reciente comunicado, Petroperú sabe que si hay lluvias el crudo -que ya ha impactado en algunas zonas con peces muertos y agua que no se puede utilizar- se expandirá y el efecto será mayor. La comunidad también conoce el peligro. Y por ello exige la limpieza y remediación.
«La empresa quiere ponernos como intransigentes, y no es así. Queremos diálogo y solución, no solamente planes de contingencia cuando hay fuga de petróleo», dijo un comunero respecto a este aspecto.
La comunidad ha pedido una mesa de diálogo en la que participen la Oficina Nacional de Diálogo y Sostenibilidad (ONDS), la Presidencia del Consejo de Ministros y Petroperú, entre otros. «Deben venir funcionarios de alto nivel de Petroperú, que expliquen, que aseguren de que no habrá más derrame. La comunidad no confía en ella ni en Lamor», añade. Al respecto, la petrolera afirma que enviará a sus representantes a la comunidad este 31 de agosto para atender los planteamientos de la comunidad, como ya ha sido confirmado.
De otro lado, en la zona han estado periodistas de radio Ucamara de la ciudad de Nauta, quienes han estado en el sector de los derrames. «Hay desconcierto y preocupación en la población. Hay peces muertos, la zona apesta por el olor del crudo que se ha asentado en las riberas y el olor fétido de los peces muertos. También hay temor por las lluvias, ello agudizaría este problema, que no se soluciona con poner unas grapas en el oleoducto», señaló Mary Tello. (D.López)






