- La esposa de Erver Ríos Alván pidió la intervención del Estado peruano para gestionar el retorno de sus cenizas a Loreto.


La familia de Erver Ríos Alván, ciudadano loretano de 46 años fallecido durante el conflicto entre Rusia y Ucrania, solicitó el apoyo del Gobierno peruano para gestionar la repatriación de sus restos y permitir que reciba sepultura en su tierra natal. Su esposa y demás familiares afirmaron que desconocen los procedimientos necesarios para concretar el traslado.
De acuerdo con la información brindada por sus allegados, Ríos Alván, quien durante su juventud integró el Ejército Peruano, viajó a Rusia el 6 de enero de este año luego de firmar un contrato de 12 meses para incorporarse a las fuerzas militares de ese país. La familia perdió contacto con él el pasado 19 de junio.
La confirmación de su fallecimiento llegó mediante un mensaje enviado por personas cuyos datos de contacto el propio Erver había dejado antes de partir. Según esa comunicación, un dron militar ucraniano impactó el convoy o campamento donde se encontraba junto a otros combatientes de distintas nacionalidades, ocasionando su muerte.
Su esposa, Gandhi Flores Manihuari, relató que nunca estuvo de acuerdo con el viaje, debido a que ambos tenían un hijo pequeño y, según indicó, no atravesaban una situación económica extrema. Sin embargo, explicó que su esposo decidió viajar con la esperanza de mejorar el futuro de su familia y reunir recursos para adquirir una vivienda.
Asimismo, contó que, una vez instalado en territorio ruso, Erver le confesó que las condiciones del contrato no eran las que le habían ofrecido inicialmente y que no podría regresar en el tiempo previsto. La última conversación entre ambos ocurrió el 19 de junio, cuando él le pidió que cuidara de su hijo y le envió mensajes expresándole su cariño.
Tras varios días sin noticias, Flores logró comunicarse con un superior militar a través de la esposa de otro combatiente, quien le confirmó que Erver había fallecido dos semanas antes durante un ataque con dron. Desde entonces, la familia busca información para recuperar sus restos.
Erver Ríos Alván deja en la orfandad a un niño de tres años, quien reside en Iquitos junto a su madre. Sus familiares señalaron que el menor aún no comprende la dimensión de lo ocurrido y esperan poder despedir a su padre en su ciudad natal.
La viuda hizo un llamado a las autoridades peruanas, especialmente a la Cancillería y a las instituciones competentes, para recibir orientación y apoyo en las gestiones que permitan repatriar las cenizas de Erver Ríos Alván. La familia manifestó que su mayor deseo es darle el último adiós en Loreto, acompañado por sus seres queridos.
(K. Rodriguez)





