– Alemania – Argentina, Benedicto y Francisco van a la final:
Por: Adolfo Ramírez del Águila.
arda1982@yahoo.es
Y el mundial de fútbol Brasil 2014, llega a su final. Por espacio de un mes, nuestras agendas, hasta religiosas, han sido trastocadas por los horarios de los partidos jugados día a día, para disfrutar de este deporte. Aunque nuestro seleccionado no participó, los peruanos hemos alentado a los equipos sudamericanos, por identidad territorial, pero también por identidad cultural e histórica.
El papa Francisco, conocido por su afición a este deporte rey, ha tenido que dirigir un discurso emotivo previo al mundial, para expresar su sentir y reflexión frente a este evento de multitudes, que cada cuatro años, convierte al planeta en una pelota. Transcribimos a continuación, algunos estratos de esta interesante reflexión papal, que fue transmitida en vivo por la cadena televisiva carioca “Red O ‘Globo”.
“Deseo que el Mundial se convierta en una fiesta de solidaridad entre los pueblos y en una ocasión de diálogo y de comprensión recíproca… El fútbol no es solo una forma de entretenimiento, sino también un instrumento para comunicar valores de la persona humana y ayudar a construir una sociedad mejor… Son muchos los valores fomentados por el fútbol, que se revelan en todos los aspectos de la existencia, concretamente en la construcción de la paz… Hay que saber respetar al compañero del propio equipo y al adversario, en el campo y en la vida para que nadie se sienta excluido”.
Finalmente, el Santo Padre enfatizó que: “solamente una selección nacional podrá levantar la copa, pero que todos van a ser vencedores, si fortalecen los lazos que los unen”. Me quedo con esta última frase: todos seremos vencedores si es que fortalecemos nuestros lazos de unión para luchar por un planeta con países más unidos en sus ideales de paz y justicia.
Un editorialista de un periódico nacional planteó un reto interesante: ¿por qué no organizamos también un mundial para seleccionar al país más pacífico del orbe? ¿Al país campeón mundial en solidaridad? ¿Al campeón mundial en inclusión? De alguna de estas competencias mundiales, los peruanos, sí tendríamos que estar en la final, disputando la copa del primer lugar.
Conociendo la gran afición que tiene el papa Francisco por el deporte Rey, los periodistas inevitablemente lo abordaron sobre su preferencia deportiva, con la siguiente pregunta: “Santo Padre ¿con quién va?” A lo que el papa argentino contestó: “Yo con nadie, de verdad. He prometido a la presidenta de Brasil (Dilma Roussef) mantenerme neutro”.
Ahora que la final será entre Alemania y Argentina, dos países de los cuales curiosamente son oriundos el papa emérito Benedicto XVI y el papa actual, Francisco, se ha desatado una hecatombe de comentarios en las redes, por tan inusitada coincidencia. Más que por una cábala religiosa, estos dos países han llegado a la final porque han dado lo mejor de su inteligencia deportiva. Me imagino que los dos papas -aparte de ver el partido naturalmente- rezarán por estos dos países finalistas, para que este acto deportivo termine en una fiesta de hermandad entre Europa y Sudamérica; porque a pesar de la naturaleza competitiva de este choque deportivo, prima de sobremanera, nuestra fe en Dios, Padre de todos los pueblos.
Que Cristo Jesús, bendiga a los seleccionados y sus aficionados respectivos, que han participado en esta fiesta de hermandad deportiva. Que el post mundial, sea un retomar con más fuerza, nuestros retos de integración económica, cultural y educativa, para ganar por goleada a la pobreza, a la marginación, a la inequidad, al desprecio por la vida, al desempleo y a la contaminación ambiental. ¡Que suene el pitazo inicial del post mundial! Amén.





