- Tal como lo ha mandado el gobierno nacional.
- Indigentes y perros se convirtieron en “dueños” de las calles.
- ¿Quién puede saber si es que los abandonados por la vida están contaminados de coronavirus?



Aparentemente ellos muestran una fortaleza a prueba de balas, como que al virus no podría interesarle su organismo, como a muchas autoridades parece no interesar su existencia, ya que de cuando en cuando aparecen muertos (no por coronavirus) en las calles de la ciudad por el abandono extremo del destino que les tocó por “vida”.
Ayer estas personas de vida sombría, indigentes o que hace tiempo despegaron a cualquier planeta gracias a las sustancias tóxicas que inhalan para olvidarse de todo lo que les rodea, se habían convertido en “dueñas” de las calles. Caminaban de lo más despreocupados, aunque algunos al percatarse de la cámara, sacaban a relucir una mirada de rabia o indescifrable.
La policía no los detenía ¿para qué, a dónde llevarlos? ¿Cuáles serán las disposiciones del gobierno en estos casos? No se conocen. Unos caminando, otros durmiendo en el cemento duro ¿desde cuándo no sabrán lo que significa dormir en una cama?
¿Qué comerían en domingo con todo cerrado? Por lo menos en otros días, hay lugares donde les están extendiendo la mano. Pero ayer que la ciudad se convirtió en un cementerio gigantesco ¿dónde irían?
Sí, cementerio gigantesco, si es que cabe la expresión. Se pudo recorrer varias calles y no había mujeres, ni hombres, nada. Un silencio letal que llevaba a compararlo con el silencio de un campo santo. Se vio a integrantes de la policía como siempre hacer su trabajo. No se vio a militares, por lo menos por el centro recorrido, quizá hayan estado por los asentamientos humanos.
Finalmente, otros de los que se apoderaron ayer de la ciudad, fueron muchos gatos y perros. En otras épocas, jamás se vería a perros y gatos echados en media pista del jirón Próspero. Pues ayer se vio.
La Iglesia Matriz, que ayer debió estar llena de gente por Domingo de Ramos, comprando ramitos a las personas que los confeccionan; estaba desierta. Igual que la plaza de armas. En resumen, se puede mencionar que la población sí acató el mandato del gobierno central.






Muy tarde este acatamiento, ya somos más y estamos condenados a la extensión de la cuarentena, por la gente que no acató oportunamnete los dispuesto por el gobierno.