- Dice la señora María Escobar, agregando que ahora ella no sabe si exactamente está ahí su esposo.
- Habla sobre la muerte de Luis Arce Góngora (66) ex trabajador del SIMA, quien murió a causa del covid y la inclemente falta de oxígeno que padecía Iquitos en abril 2020. Vivía entre las calles Trujillo con Freire.
“Él estaba en el jardín de EsSalud, con oxígeno. Cuando llegaban los balones yo abrazaba uno, me aferraba con fuerza y le ponían. Una vez en la madrugada, ya no me dejaron y el oxígeno se le acabó, era complicado salir a buscar a esa hora, no tenía envase por lo que a las 7 y 30 de la mañana Luis murió” narra María entristecida.
Sigue contando. “Pero realmente estamos indecisos de que sea su cuerpo el que está en esta zona tan alejada, por eso estamos acá cuidando y esperando que nos den orden para sacar su cuerpo y llevarlo a un verdadero cementerio, él tiene su sitio en Jardines del Edén.
Hago un llamado a los jueces para que tengan corazón respecto a los familiares que tenemos acá a nuestros seres queridos. Ellos están abandonados, esto no es un cementerio como todos debemos tener cuando morimos, por favor que ya nos den la orden de exhumación.
En el mes de abril él (su esposo) se empezó a poner un poco mal, además tenía parkinson. Él decía: “me voy a morir porque soy vulnerable”. Yo le decía que tenga calma y que no iba a pasar nada.
Lo llevé a EsSalud, exigí al médico que le haga un examen completo, aunque en verdad los doctores y enfermeras no se daban abasto. Yo vi que no lo atendían, demasiados morían todos los días en nuestro delante por lo que me asusté y quise llevarle a casa, le dio neumonía. No me dejaron sacarlo del hospital.
Cada vez que llegaban los balones de oxígeno yo me abrazaba a uno, me aferraba y no me lo quitaban. Pero una madrugada me quitaron y ya no tenía oxígeno. El problema era para salir a buscar a esas horas, además no tenía envase para hacer la recarga. A las 7 y 30 de la mañana él ya estaba muerto en la carpa del jardín.
A las 8 am lo pusieron en la morgue y a las 12 me dijeron que no me podían hacer entrega de su cuerpo y que luego me iban a avisar. Vi salir al carro de Jardines del Edén que lo llevó a un frigorífico por la carretera. Cuando pude ir al cementerio donde se supone estaba Luis, ahí me dijeron que no estaba, sino que la dirección de salud lo había enterrado y que ellos no sabían el lugar exacto. Lo enterraron el 29 de abril a las 10 de la noche.
En la dirección ambiental de salud primero nos decían que no sabían dónde estaba el cuerpo, luego cuando les amenazamos que les íbamos a denunciar nos dieron un código. Por eso he puesto su foto y una cruz ahí. Ahora sinceramente no sé si realmente está en ese espacio. Yo voy a estar cuando saquen su cadáver, yo sé con qué clase de ropa estaba. Tenía un polo blanco con rayas, un short marrón y un cinturón. Estaba envuelto en una sábana floreada y su cabello era blanco” narra la señora muy sentida.
(Luz Marina Herrera Lama).







