Se nos viene una confesión desagradable, una encima de otra y una justificación que pareciera de ciencia ficción una tras otra. Somos fuertes, realmente, capaces de sostenernos y exigir se haga justicia por tanto daño que se hizo y se hace al país.
Los fiscales están actuando. La batalla es titánica, es como luchar contra un demonio del bosque que aparece y desaparece y vuelve a aparecer vestido de hombre justo, para decirnos que nos engañó y que es el mismísimo “maligno” con muchas caras.
La ciudadanía, se puede percibir en las redes sociales, en los programas radiales, por televisión y por la prensa escrita; que a la desconfianza que generaron las autoridades de turno, hoy se ha extendido al sector privado, que si bien nadie está santificado, se pensaba que no podrían verse arrastrados por un sistema corrupto.
Al parecer tenían su propia forma de actuar, para luego ser favorecidos por los candidatos una vez convertidos en autoridades. Esto aunque era una sospecha y se mantenía en rumores, se ha casi confirmado con un nuevo caso escandaloso. Nada más y nada menos que con el banquero Dionisio Romero Paoletti, presidente del directorio de Credicorp Ltd., quien como ya se hizo público, aportó 3 millones 650 mil dólares para financiar la campaña presidencial de Keiko Fujimori en el 2011. Y otros empresarios privados más como del grupo Gloria que ya están hablando.
Romero intenta justificar diciendo en otras palabras que esa enorme cifra fue dada para evitar que llegue a la presidencia de la República Ollanta Humala porque iba a traer la ideología de Hugo Chávez, que todavía estaba vivo y ejercía la presidencia en Venezuela. Era considerado en ese contexto una amenaza para los grandes capitales del país.
Bien, vamos a pensar que esa justificación sea cierta y que no se dio con la finalidad de obtener beneficios en diversos negocios con el Estado a través de las tantas empresas afines al señor Romero, cara empresarial visible del prestigioso Banco de Crédito del Perú. Y no se le puede quitar méritos, tampoco.
Pero, va la pregunta: ¿por qué no se declararon estos aportes para la campaña ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE)? Se sabe que Keiko Fujimori, habría dicho que no se reveló porque el grupo Romero pidió que se mantuviera en reserva. ¿Cómo? ¿Qué es? ¿What?
Se da la figura de ocultamiento de financiamiento a la campaña política y la fiscalía está en el deber de examinar esta situación jurídicamente ante la presunción de delitos. En países como Estados Unidos la justicia es rígida y se aplica a “palazos” (figurativamente) a ricos y pobres. Es un aspecto positivo que se debe tener en cuenta del vecino país de norte américa. Esto en favor del contexto de la lucha contra la corrupción en el país, “Caiga, quien caiga”.
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