- Con éxito, la Corte de Justicia de Loreto ofreció la conferencia “El Perú y Loreto”, realizada el último 22 de noviembre en el auditorio de la Municipalidad Distrital de Mazán.
Ante una numerosa concurrencia, expectante de adentrarse en la historia de los límites del Perú, sobre todo los que dibujan el contorno geográfico de este vasto Departamento; el expositor, Aristóteles Álvarez profundizó los orígenes como los avances y retrocesos en la cuestión limítrofe.
Remontó cómo lo que conocemos como la Amazonía del Perú pertenecía, hasta 1717, al Virreinato del Perú; y cómo -ese mismo año-, pasó a la administración del Virreinato de Nueva Granada, con su capital en la ciudad de Bogotá (Colombia). Sin embargo, años más tarde, pudo ser reincorporado al Virreinato del Perú mediante Real Cédula del 15 de julio de 1802, expedida por el Rey Carlos IV de España, y motivada por los valiosos informes y planos que Francisco Requena le presentó oficialmente y que sustentaban la pertinencia de esa reintegración que abarcaba cerca de 500 mil kilómetros cuadrados de territorio amazónico. Sí, el mismo Francisco Requena del que hoy conocemos fue el máximo protector de la Amazonía y fundador de Iquitos.
Para dicha época, fue decisivo el soporte de las Órdenes religiosas al reino de España, y que servían de instrumentos de evangelización y desarrollo occidental en territorios “desconocidos” o poblados por comunidades indígenas; como lo fue este vasto territorio. Tales Órdenes recibían autoridad plena para la administración territorial a través de las “misiones” o “reducciones” que se constituían con la población nativa.
REVOLUCIONES E
INDEPENDENCIAS
Los profundos cambios en el mundo a partir del siglo XVIII generaron el debilitamiento de las monarquías absolutistas en Europa. Durante el período de 1808 a 1814 se produjo en España un vacío de poder que incluía sus dominios coloniales, favoreciendo el proceso independentista en América.
El Virreinato del Perú (Lima), fue el centro de la dominación hispana en América del Sur, lo que explica que las batallas finales por la Independencia en esta parte de América se libraran en territorio peruano: Junín y Ayacucho, bajo el liderazgo de Simón Bolívar.
El Perú quedó devastado por esta larga guerra. Con todo, se constituyó la República y la independencia se consolidó en la Batalla de Ayacucho (1824). Simón Bolívar continuó gobernando el Perú con amplios poderes; no obstante, su gran proyecto la Gran Colombia, en la que Perú era socio subordinado, comenzaba a colapsar.
Conocedor que el Perú rechazó su proyecto supranacional y la calamitosa situación del país, Bolívar nos declaró la guerra el 15 de julio de 1828. Su principal demanda era la invalidez de la Real Cédula de 1802 y el consecuente reconocimiento de los territorios amazónicos como parte de la Gran Colombia. Ésta fue la primera guerra declarada a nuestra naciente República, ante la cual el mariscal José de La Mar fue el primer presidente Constitucional del Perú quien organizó un ejército para enfrentar el desafío.
Dicha guerra culminó en un armisticio que mantuvo el statu quo territorial. Siguió el colapso del Proyecto Bolivariano, que culminó con el nacimiento de las tres nuevas Repúblicas: Venezuela, Colombia y Ecuador. Las dos últimas mantuvieron demandas territoriales con el Perú hasta mitad del siglo XX. Incluso con Ecuador el conflicto se prolongó hasta 1998, en que se suscribió el Tratado de Itamarí.
HERENCIA DEL
PUTUMAYO
La Guerra con Chile (1879 – 1883) fue devastadora para el Perú. El Perú había cedido el rico departamento de Tarapacá, y las provincias de Arica y Tacna estaban ocupadas por el invasor chileno, pendiente de un plebiscito pactado en el Tratado de Ancón que no se realizó.
El Perú estaba en condiciones de extrema debilidad defensiva cuando se presentaron las demandas para delimitar fronteras con los países vecinos. Durante el gobierno del General Andrés Avelino Cáceres, en 1890, se firmó el Tratado García-Herrera por el que se entregaban los territorios amazónicos exigidos por el Ecuador, incluyendo las ciudades de Iquitos y Nauta.
Gracias a la firme oposición de los doce (12) congresistas loretanos, a los que se sumaron representantes de otras partes del país, el Tratado no fue ratificado por el Congreso del Perú, proponiendo modificaciones para preservar la peruanidad de Iquitos y Nauta. Las modificaciones incorporadas fueron rechazadas por el Congreso ecuatoriano de la época.
Esta situación llevó a someter el caso al arbitraje del rey de España Alfonso XIII. En este proceso Colombia solicitó ser incorporado a la litis territorial. Entre 1903 y 1904, hubo numerosos choques armados entre ambos países; entre ellos: Angoteros y Torres Causana.
También se exacerbaron las animosidades entre Perú y Colombia por los territorios ubicados entre los ríos Putumayo y Caquetá. Se acordó someter el litigio al arbitraje del Papa Pio IX, quien en 1906 dispuso un Statu Quo, por el cual ambos países debían de abstenerse de intervenir en este territorio hasta el término del arbitraje. Esto agravó la posición geopolítica del Perú.
En 1910, la situación del Perú alcanzó la máxima gravedad. Iquitos y Nauta permanecían en el Perú; empero se reconocían como pertenecientes al Ecuador más de 150,000 km2, que hoy forman parte de las provincias de Datem del Marañón, Loreto – Nauta y Maynas.
Posteriormente, en 1916 Colombia y Ecuador suscribieron un tratado de límites donde se repartían la Amazonía del Perú. Este tratado fue aprobado por los Congresos de ambos países el mismo año.
LA HERENCIA DEL
PUTUMAYO
En este contexto, sucedía en el oriente del Perú la Fiebre del Caucho, período sobre el que el expositor exploró hechos aun faltos de suficientes estudios. No obstante, vinculados decisivamente con la recuperación del Perú durante y después de la Guerra con Chile por el aporte económico que constituyó la Amazonía. De ahí que, el gran historiador peruano Jorge Basadre otorgará a Iquitos el título honorífico de Ciudad de la República.
Muestra de ello fue el crecimiento económico y poblacional de los centros urbanos creados siglos anteriores durante la labor evangelizadora y civilizadora de las “Reducciones” jesuíticas y “Misiones” franciscanas. También surgieron a la vida política muchas de las actuales provincias y distritos de Loreto.
Empero, también en este período, entre 1907 y 1914, se desató una feroz campaña internacional contra los empresarios caucheros peruanos, a quienes achacaron de horrendos crímenes contra la población originaria del Putumayo y Caquetá.
Refiriendo una crucial publicación “Las Cuestiones del Putumayo”, el expositor ofreció alcances de lo que se desmiente detalladamente sobre cada una de las acusaciones de un imaginado retrato de barbarie de la explotación del caucho, revelando el complot urdido contra el Perú en un escenario de grave peligro para el interés geopolítico nacional.
Y, al día de hoy, enfatizó Álvarez López, el peligro geopolítico persiste porque la Amazonía está desarticulada del Perú. Está en abandono y la situación es más clamorosa en el Putumayo, vasta provincia cuya franja fronteriza tiene más de 1,500 kilómetros de extensión. Allí, acontece una preocupante desperuanización, desde aspectos tan esenciales como el mayoritario acceso de peruanos a los centros de salud y educativos de Colombia, la circulación del peso colombiano, el control de las narcoguerrillas y la expansión de cultivos de coca que conllevan interminables declaratorias de emergencia sin lograr contrarrestar este delito y otros conexos como la criminalidad organizada, minería ilegal y demás.
Es negligente no hablar del país con el rigor de los hechos, y lo es también el soslayar problemas medulares como la urgente necesidad de conectividad terrestre a la frontera del Putumayo, misma que facilitará la intervención efectiva de las Fuerzas Armadas y de todas las instituciones del Estado para la lucha contra dichos flagelos como para el desarrollo de sus habitantes.
La conectividad vial puede estar en consonancia con la defensa de los bosques, y muestra contundente son las carreteras de las naciones potencias con los mejores niveles de vida. La atención a la Amazonía urge su integración territorial, y el desarrollo de sus fronteras que costaron la vida de miles de peruanos que las protegieron en los diversos conflictos bélicos.
Ésta y otras reflexiones generan conferencias como la ofrecida por la Corte de Loreto, a la vez de promover valores cívicos, ciudadanía e identidad regional, dimensiones de la vida colectiva que favorecen una sociedad respetuosa.






