“Claro que siento nostalgia de mis hijos en esta Navidad”


Expresó la señora Teolina Tafur, en el marco de la fecha festiva.


Y es que la Navidad, quiérase o no, llena a las personas de mucha nostalgia, por lo vivido, por lo ido, por los recuerdos de los llamados “años maravillosos”. Pese a que, en apariencia, todo es felicidad, solidaridad, alegría; siempre afloran esas fibras repletas de imágenes pasadas y extrañadas.
Ayer el centro del adulto mayor “San Francisco de Asís”, como todos los años, preparó una reunión en el marco de la fiesta navideña para los más de 40 albergados. Todos bien vestidos para resaltar la fecha, al final terminaron con sus regalos gracias al personal del CETPRO Maynas.
En una de las sillas vemos a la señora Teolina Tafur Vda. de Varela. Nos acercamos y ella feliz dice que toda la reunión está muy bonita. Aplaude a sus compañeros que salen a bailar con el personal del asilo. Ella no sale, dice que siente “un poco de mareos, ya es por la edad” menciona.
Doña Teolina ¿y cómo pasaba usted la fiesta de Navidad en su época?
-Ufff, tengo recuerdos muy bonitos de cuando vivía mi esposo. Estábamos con nuestros hijos, ahora estoy sola qué le vamos a hacer pues. Celebrábamos en casa, tomábamos chocolate, hacíamos lo que estaba de acuerdo a la fecha.
Le regalábamos una muñeca bonita a mi hija Anita Varela, a mi hijo varón su pelota o carrito. También su ropa, camisa y pantalón. Comíamos gallinas, no casi nos gustaba el pavo, ni había. Gallina al horno sí, muy rica.
¿Extraña en esta fecha a sus hijos?
-Ya me estoy conformando, en las primeras lloraba, ahora ya no… (Se le apaga la voz como aguantando el llanto).
Son fechas de nostalgia ¿no?
-No tanto ya (dice con la voz quebrada). Me voy limpiando, pensando que ellos también tienen su hogar, deben estar ahí con sus parejas. Yo ya no, ahora me conformo. No se puede estar exigiendo a los hijos que estén en otro lado, así es, la vida es así. Acá me tratan muy bien, estoy feliz en el asilo, tengo mi cuarto, me cuidan bien.
¿Igual celebraba con sus papás cuando vivían?
-Sí, salíamos a la calle a mirar la fiesta. Íbamos a un restaurante a comer algo, había uno chino llamado “El Pacífico”, estaba de moda en esa época. Y así sucesivamente vamos envejeciendo y el cerebro va curtiendo.
¿Sería feliz si alguno de sus hijos llega a verla en esta Navidad?
-Sí claro, claro. Mi hija está en California con su esposo y mi hijo en Lima, creo.