La cifra repartidora es un método matemático, utilizado en el Perú desde 1963 que permite repartir las representaciones o escaños en forma proporcional a la votación obtenida cuando en una elección participan dos o más listas de candidatos. Este cálculo se hace entre las agrupaciones que hayan pasado la valla electoral de 5%.
Si bien es un método preciso en cuanto al mayor número de votantes a nivel nacional. A los votantes de las regiones nos dejan con un sabor amargo, el que vaya finalmente al Congreso de la República, uno o dos postulantes que no fueron precisamente de la preferencia mayoritaria.
Esto viene sucediendo desde hace más de 50 años y, al parecer, a ninguna agrupación política ni autoridad electoral le ha preocupado buscar un mecanismo que haga respetar la preferencia de los ciudadanos de las regiones del país.
Si el concepto de elecciones que viene de elegir se basa en que los candidatos más votados llegan a los cargos, y vemos que no es así con la aplicación de la cifra repartidora, que suena a antidemocrática porque no se respeta la decisión de los electores.
Hay una suerte de desobediencia a la voz mayoritaria del pueblo, lo que tergiversa la voluntad ciudadana. Así en estas elecciones extraordinarias de congresistas estamos en un similar escenario. Esperando el conteo de la ONPE al 100% para los cálculos de la antipática cifra repartidora.
Aquí solo estamos viendo la parte cuantitativa respecto a los votos y los resultados. Y por supuesto que a la expectativa de dar un repaso a las propuestas de los candidatos que finalmente salgan elegidos.
De igual forma lectores, con las ansias de que se haga realidad esa articulación con las organizaciones civiles y otras, para el desarrollo de nuestra amada Región Loreto postergada por falta de autoridades firmes en ese propósito de hacer cumplir las leyes.
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¿Cifra antidemocrática?
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