Estamos enfrentando un cargamontón de problemas sociales que no solamente proceden de personas que tienen un nivel de preparación que no les permitiría un mayor autocontrol, o manejo ideal de situaciones difíciles, sino, que se presentan entre personas de educación superior y de otros niveles académicos.
En el caso de las barras o hinchas de equipos de fútbol que se enfrentan después de los partidos de fútbol, aunque ya no necesariamente, actualmente puede ocurrir en cualquier momento que se crucen o hagan gestos que “ofenden” a los hinchas contrarios, y se desata el enfrentamiento.
Los encuentros violentos anteriores se limitaban a lanzarse objetos entre ellos, luego avanzaron en su agresividad atacando a transeúntes, al vecindario, y van generando mucho temor en las calles y entre los ciudadanos que apuestan por una vida en paz, pero, esto cada vez está lejos ya que se agregan armas punzantes y de fuego con pistolas, que alcanzan también a inocentes.
En las últimas semanas en Iquitos se han registrado enfrentamientos entre las barras con resultados fatales, son muertes que alcanzan a menores de edad, que también integran estos grupos sin que puedan ser controlados por sus padres, madres o responsables de sus crianzas.
Tampoco parece que exista un plan de acción policial y fiscal para ubicar y reducir a los cabecillas que alientan este tipo de grupos con el fanatismo de ser admiradores de equipos de fútbol, principalmente de los clásicos de Alianza Lima y Universitario de Deportes, cuyos propietarios tampoco han invocado a sus seguidores a controlarse y mantener la calma, el respeto, que el buen fútbol no se vea manchado con estas acciones criminales.
Las autoridades deportivas son las llamadas para exigir solución a quienes corresponda, porque falta poco para que los vecinos respondan también con disparos desde sus viviendas en nombre de la legal defensa propia, para la protección de sus familias.
Es sorprendente, además, como la influencia de estas acciones tipificadas en el Código Penal, pueda contagiar a ciudades como nuestro Iquitos donde no tenemos un equipo directo de la profesional futbolística, los dos equipos son de Lima, aunque allá tampoco se justifica acciones temerarias por rivalidades en los campeonatos. Mano dura autoridades, con apego a ley, es justo y necesario.
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Barras fatales
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